COVID 19 PODEMOS SALIR




Empiezan las fases y la expectación es máxima. Podemos salir pero… ¿queremos hacerlo?

Ya ha empezado la ansiada "desescalada" y nos sentimos poderosos. Parece que la situación se normaliza porque nos abren una pequeña ventana a la esperanza. Tenemos horarios para recuperar las calles aunque sea necesario mantener la distancia social y seguir las pautas sanitarias recomendadas por los expertos.

Pero no es tan fácil como parece. Nos movemos entre dos extremos que no se tocan:
-En uno se encuentran los que consideran, a pesar de las advertencias, que todo ha terminado y que su vida les pertenece de nuevo. Tienen derecho a salir y nadie debe limitar por más tiempo su libertad. Ya está bien de obedecer.
-En otro se sitúan los que temen lo que encontrarán ahí fuera, que piensan que nada está controlado y que salir supone enfermar directamente porque no es posible evitar el contagio.

Obviamente, lo saludable sería mantener un equilibrio entre ambas perspectivas. No es cierto que podamos hacer lo que queramos sin cumplir las normas; tampoco lo es que el simple hecho de poner el pie fuera de casa suponga la muerte. Lo recomendable es seguir las indicaciones que nos han dado, respetar las franjas horarias independientemente de nuestra opinión personal y disfrutar de esta nueva etapa.

La única garantía de que esta situación no es un espejismo se centra en que el número de contagios no aumente y eso depende casi exclusivamente de nuestra actitud. Es importante evitar el contacto social, aunque sea eso precisamente lo que más deseamos. También sigue siendo fundamental mantener la escrupulosa higiene a la que hemos tenido que acostumbrarnos. Y, sobre todo, ser solidarios y no salir si pensamos que podemos estar enfermos.

De nuestro comportamiento depende superar las fases que han establecido para una real vuelta a la normalidad. Han puesto unas condiciones de salud que nos vinculan a todos y pueden ser las que determinen el buen término de este proceso paulatino de regreso a nuestra vida anterior.

CUMPLE LAS NORMAS. DE CADA UNO DE NOSOTROS DEPENDE RECUPERAR LO QUE HEMOS TENIDO QUE DEJAR ATRÁS.

COVID 19. DE VUELTA A LA NORMALIDAD


Estamos sufriendo una pandemia  (Covid 19)  producida por un virus hasta ahora desconocido, del que no sabemos aún con certeza que daño produce a nuestro organismo.

De una gripe sin importancia que se creía al principio, se va viendo a medida que pasa el tiempo, que no es tan benigno como parecía. Neumonías bilaterales graves ( ahora sabemos que alguna de esas neumonías parecen ser producidas por una reacción exagerada de las defensas del organismo), síntomas vasculares, dermatológicos, neurológicos, gastrointestinales…

Los niños, que en un principio parecían inmunes al virus, se ve que también pueden sufrir sus efectos.  Sigue siendo cierto, sin embargo, que los niños se ven afectados en menor proporción que los adultos.

Toda esta incertidumbre acerca de la naturaleza del virus, así como de sus efectos perjudiciales se ve alimentada diariamente con un exceso de información, a veces poco contrastada, a veces contradictoria, que nos satura y desorienta y que, por lo tanto, ayuda poco.

Al no saber a ciencia cierta el daño que produce el virus, lógicamente no existe un tratamiento estandarizado que se pueda aplicar de forma protocolizada; se van dando pasos a medida que los hospitales van recibiendo enfermos atajando las patologías que presentan cuando llegan. Y los Centros de investigación trabajan para obtener medicamentos antivirales eficaces y sobre todo una vacuna eficaz y segura, que será en definitiva lo que acabe con el virus.

Mientras tanto, lo único razonable es tratar de contener la epidemia y ralentizar su propagación, a fin de no colapsar los servicios sanitarios disponibles. A tal fin se decretó el estado de alarma y el confinamiento en domicilio.
Pero este confinamiento no puede ser indefinido porque entonces no se colapsarán los servicios sanitarios, pero se colapsará toda la economía del país. Por ello es necesario el retorno progresivo a la “normalidad “.

La normalidad va a ser relativa; el virus sigue ahí y tendremos que aprender a convivir con él. Durante una temporada más o menos prolongada tendremos que cambiar nuestras costumbres sociales; la efusividad en los saludos al encontrarnos con una persona amiga, el quedar en una cafetería con alguien, el salir a cenar con unos amigos, etc. va a tener que ser diferente a como lo veníamos haciendo. El aislamiento social va a ser la norma en una buena temporada.

El uso de la mascarilla al salir a la calle debería de ser la norma. No hace falta la FFP2 (de usar una FFP2, que sea sin válvula. Las de válvula protegen a quien la lleva puesta, pero no evita el contagio a los demás). Las quirúrgicas evitan que, si estamos infectados, contagiemos a los demás. Si todo el mundo las usa, la protección es mutua.

Los guantes sirven para no contaminar las manos si tocamos una superficie contaminada. Son útiles para ir a la compra, y, en general, si tenemos que tocar objetos que puede haber tocado cualquiera. Sólo son útiles si nos los ponemos al entrar y los quitamos al salir. Andar por la calle con ellos todo el tiempo, si luego tocamos con ellos al niño que se desmanda o a cualquier persona, ya la hemos contaminado.

El confinamiento ha sido útil, pero tenemos que retomar la actividad cotidiana. Pero tenemos que hacerlo con ciertas limitaciones que básicamente son:
 -Mantener el aislamiento social.
 -Usar mascarilla para salir a la calle.
 -Que los guantes no nos den una sensación de falsa seguridad. El lavado de manos frecuente va a ser mucho más útil.
  
Esperemos que pronto haya una vacuna que nos permita conseguir la normalidad de verdad.


Un colaborador bien informado

O MÉDICO RODRÍGUEZ E A PANDEMIA DE GRIPE DE 1918. Xosé A. Fraga


Hai pouco máis de cen anos padecemos unha pandemia que lembra algo  á actual, a Covid-19. En 1918 foi o virus da gripe o que supuxo o falecemento duns 50 millóns de persoas en todo o mundo. Espallouse por España en tres ondas: na primavera  e no outono de 1918 (acadando o momento de máxima mortalidade) e en febreiro-maio de 1919. En Galicia deixou preto de 20.000 persoas mortas.

Xosé Rodríguez Martínez (1856-1921), o popular “médico Rodríguez” converteuse nunha testemuña salientable da pandemia ao publicar ao ano seguinte un  Manual completo de la grippe (sic), iniciado en novembro de 1918, aproveitando que el mesmo collera a gripe. Un texto baseado na súa experiencia clínica e lecturas. Este hiperactivo personaxe tamén veu enfermos, recetoulles e, mesmo, escribiu para El Noroeste.

No libro tratou diferentes aspectos da enfermidade con comentarios baseados na propia experiencia e a doutros especialistas. No terreo persoal Rodríguez cóntanos como combateu a doenza con moita quinina e dieta, tamén alude á súa recaída e aos erros que cometeu no tratamento. Desde o seu fogar compartía a dor cidadá: “mi valiente y alegre  Coruña está preocupada”. Entendía, con razón, que a principal prevención consistía en extremar a hixiene e manter o vigor orgánico; tamén acertou ao indicar que ter pasado outra gripe axudaba a evitala. E recomendaba levar vida normal, non alterar os hábitos, mais nese punto non estivo atinado, a mellor oportunidade de supervivencia residía, coma hoxe coa Covid-19, en manter o distanciamento social.

Laiábase de que “se han muerto algunos enfermos en la población y en las afueras, sin asistencia, y esto es muy grave”, facíase eco de casos ben tristes e do esforzo dos médicos para atender a tanta xente. A crítica á actuación das autoridades tamén está presente, pois coidaba que despois da onda de infeccións da primavera deberon tomar máis precaucións, o que favoreceu o impacto de outono. Agardemos que agora non se repita ese proceso.

Xosé Rodríguez foi un sanitario exemplar, coma moitos que hoxe en día fan fronte á Covid 19. Agardemos que se lles trate como merecen cando pasen os apuros, que os xestos den paso aos feitos.



Xosé A. Fraga, historiador e divulgador da Ciencia

COVID-19. INSOLIDARIOS



Las noticias que nos llegan estos días nos conmueven con hermosas actitudes de anónimos personajes, pero también nos abruman con las acciones de los insolidari@s.

No es momento de juzgar porque la sociedad tiene miedo y está actuando de una manera difícil de clasificar. Estamos viviendo con héroes anónimos que trabajan en primera línea para que podamos sobrevivir a este complicado momento. No quiero olvidar a nadie y prefiero no citar de manera personal pero son muchos los colectivos que, a pesar de sus miedos, están cumpliendo con su tarea: empleados de supermercado, taxistas, limpiadores, minoristas, cuidadores, sanitarios, vendedores de periódicos, transportistas, panaderos, y un sinfín más.

Tras sus duras jornadas de trabajo, su único deseo es llegar a casa (en ocasiones ni siquiera es su casa porque han tenido que aislarse de sus familias para evitar contagiarlos) y descansar. Recomponerse para volver a dar lo mejor de si mismos y mantener un optimismo que normalmente no sienten.

Y lo que se encuentran es el rechazo de personas insolidarias que los animan a abandonar sus hogares, les llaman contagiosos, les dejan notas ofensivas o les pintan el coche. Esos mismos individuos que van a la compra porque alguien ha llevado allí los alimentos y les atiende y cobra, que se desplazan en un bus o un taxi que otro conduce o que desean ser atendidos cuando se sienten enfermos, lo único que pueden aportar son descalificaciones y desprecio por los que les están ayudando.

Para poder seguir creyendo en la humanidad, necesito pensar que lo hacen por miedo, porque no entienden lo que está sucediendo y liberan su ansiedad con esos anómalos comportamientos. Pero no debemos permitirlo. No pueden actuar así porque están haciendo daño a otras personas. Si necesitan ayuda, que la pidan.

Nuestros héroes merecen un trato especial. Cuando todo esto acabe, deberían recibir una recompensa: UNAS VACACIONES, UN CONTRATO INDEFINIDO O LO QUE DESEEN. SE LO HAN GANADO. AHORA, ÚNICAMENTE PODEMOS OFRECERLES NUESTRO RESPETO Y CARIÑO.

COVID 19. FUTBOLISTAS



Adorados y aplaudidos por muchos, en estos momentos complicados algunos de estos profesionales han pasado a convertirse en ídolos de barro.

Existen muchos futbolistas y no todos salen en los medios de comunicación. Much@s niñ@s juegan ilusionad@s en sus equipos infantiles. También jóvenes y adult@s disfrutan de sus momentos especiales corriendo detrás del balón y chutando con fuerza a portería.

Además de estas lúdicas actividades, nos encontramos un complejo mundo a nivel profesional. Existen futbolistas que trabajan muchas horas y cobran un sueldo que, en ocasiones, deben complementar con el que perciben por otro trabajo (que también les consume mucho tiempo).

En otro estrato nos encontramos a esas superfiguras que hemos entronizado y a las que pagamos una cantidad increíble de dinero por jugar al fútbol. Seguro que son buenísimos en su trabajo pero… ¿de verdad es necesario que la compensación económica sea tan elevada?

En este momento de enfermedad, pérdida de empleo, problemas sociales, etc. resulta preocupante que el gran problema sea que tienen que renunciar a una parte de su exorbitante sueldo porque han firmado un contrato. ¿No se les ha ocurrido pensar que todos los que están perdiendo su empleo habían firmado un contrato? Dicen que se les ha entendido mal y que ellos no han dicho nada de eso. Es posible, no debemos juzgar sin conocer.

Seguro que son conscientes de que ese dinero que están cobrando lo aportan, entre otros, los que ahora mismo están sufriendo el azote del virus y el miedo a perder su empleo. O están conduciendo muchas horas para llevar la comida a los mercados. O están en los supermercados trabajando durante jornadas extenuantes. O se están jugando la vida atendiendo a los enfermos en los hospitales. O lo que sea que les ha tocado hacer.

Quizás ha llegado el momento de plantearse lo que está sucediendo en nuestra sociedad. Algunas figuras del deporte han aportado su dinero o su imagen para colaborar con numerosas campañas solidarias a lo largo de su vida deportiva. En este momento muchos se han volcado en causas solidarias. Es una actitud encomiable y merecen nuestro respeto.

Quedan muchos que no han hecho nada. Ni siquiera se han planteado (o sí, pero no han dado ningún paso) cómo se encuentran los compañeros de categorías inferiores, los utilleros, los administrativos del club, etc. O los entrenadores infantiles que han perdido su trabajo. O l@s niñ@s que ya no pueden jugar con sus amig@s.

CUANDO SE ACABE ESTA ETAPA SERÍA IMPORTANTE MODIFICAR ALGUNAS DE NUESTRAS CONDUCTAS. ALGUNOS PROPONEN NO VER FÚTBOL DURANTE UNAS SEMANAS ¿ENTENDERÁN LO QUE PENSAMOS?



COVID 19. HE DADO POSITIVO



Si el resultado de la prueba ha sido positivo, estás viviendo un momento muy complicado. Pero no te desanimes porque existen soluciones.

Al miedo e incertidumbre que nos acompaña en estos momentos, se une el haber obtenido un resultado positivo en la prueba de Covid 19. Es posible que leves días esperando este momento y habrás anticipado muchos temores. Ahora ya lo sabes y debes ponerte en manos del médico que te está tratando.

Ya conoces el resultado. Pero no es una sentencia de muerte como muchos piensan. Es el momento de aplicar todas tus energías a recuperarte completamente. Intenta desterrar los pensamientos negativos porque no te ayudarán a mejorar la situación e incluso pueden perjudicar tu recuperación.

No busques información en páginas poco recomendables. No existe una cura mágica que puedas encontrar en ellas. Tampoco todos los enfermos están reaccionando de la misma manera y tu caso no tiene que coincidir con el de otros. La mejor opción es seguir las indicaciones de tu médico y comentarle todas tus dudas.

Busca apoyo en quienes estén cerca de ti. Es probable que tengas que aislarte, pero eso no significa estar sol@. Obviamente no puedes acercarte a nadie, no pueden abrazarte y darte su cariño físicamente pero hay otros medios. Habla con tus amigos, familiares, pareja o con quien tú quieras. Comunicar tus sentimientos es el primer paso para sentirte mejor.

Es importante que descanses adecuadamente y realices una dieta correcta para mantener tu organismo en buen estado. Necesitas que tu sistema inmunitario se defienda del ataque de ese virus que ha decidido contaminarte. Solicita lo que necesites a quienes están a tu alrededor. Encontrareis la manera de que te haga llegar lo que deseas.

ASUME TU POSITIVO DE MANERA POSITIVA. ES EL PRIMER PASO PARA TU RECUPERACIÓN.


COVID 19. SOLIDARIDAD



Vivir en sociedad implica la necesidad de ser solidarios, aunque no siempre lo veamos así.

Ser individualista no forma parte del ADN de los españoles, aunque sí se encuentra en otras culturas. Nosotros necesitamos sentirnos parte de algo y disfrutamos de la compañía de los demás, especialmente cuando compartimos un proyecto solidario.

Este momento sacará lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros. No es necesario juzgar a nadie, simplemente analizar su conducta y decidir si estamos de acuerdo o no con lo que hace.

Si perteneces al grupo de personas solidarias que desean hacer algo por los demás, encontrarás alguna iniciativa en la que encajarás. Han aparecido infinidad de propuestas, una explosión de ideas que nos pueden ayudar a todos: a los que ayudan y a los que necesitan ayuda.

Una idea sencilla: si en tu edificio viven personas con movilidad reducida o mayores, ofrece tu colaboración para ir a la compra, a la farmacia o lo que necesiten. A veces, simplemente hablar, puede generar una sensación estupenda porque evitará que se sientan solos y para muchos, ese es el mayor problema al que se enfrentan a diario.

No debes acercarte a ellos, por supuesto, pero podéis encontrar la manera de hacerlo sin mantener un contacto directo. BUSCA OPCIONES.