RENUÉVATE CON EL NUEVO AÑO


La llegada del nuevo año resulta un momento perfecto para alcanzar tus objetivos porque te sentirás más animad@  a enfrentarte a ello si eres capaz de rechazar los pensamientos negativos e intentar encontrar una solución adecuada. No es imprescindible que lo cambies todo; simplemente que modifiques los hábitos inapropiados o deseas variar. Disfruta ese proceso de cambio y tómatelo con sentido del humor.
Es importante plantear objetivos alcanzables para evitar la frustración. También debes darte tiempo para lograrlos. Planifica lo que vas a hacer y céntrate en lo que consideres más importante y fácil de conseguir, pues te animará a dar un paso más; a lograr el siguiente. Dejar un hábito muy arraigado (como fumar, por ejemplo) va a resultar más difícil que abandonar otro que no esté demasiado incrustado en tu vida.
Para evitar bloquearte y que todo quede en un simple deseo, es importante que focalices tus intenciones. Apóyate en tu familia y amigos para que refuercen tu decisión y te ayuden en los momentos en que te sientas débil. Serán tus mejores aliados para superar los problemas que te encuentres. Puede resultar necesario consultar a tu médico. No dudes en hacerlo porque tiene las claves para tratar tus problemas.
Uno de los objetivos más frecuentes que todos nos planteamos al empezar el año (o cada lunes), se relaciona con la alimentación. No te sometas a dietas salvajes y consulta cualquier decisión. De manera general, sería recomendable:
-Adaptar la comida a tu ritmo de vida. Cambia tus hábitos. No tienes que comer siempre lo mismo. Aprovecha los productos de temporada y no renuncies a nada. Aunque te parezca innecesario y prefieras tu rutina, es muy enriquecedor descubrir nuevos sabores y disfrutarlos. No es el momento de intentar perder rápidamente los quilos acumulados.
-Hidrátate . No sólo es importante beber; también tu piel la necesita en forma de cremas adecuadas a tus características dermatológicas y las temperaturas propias de la época invernal.
Consulta cual es la mejor crema, ya que existen muchas opciones en el mercado (hidratante, nutritiva, antienvejecimiento, etc.) Sea cual sea la que más te conviene, aplícala todos los días.
Bebe aunque no tengas sed. Son muchas las opciones: tomarla directamente (agua del grifo o embotellada con o sin gas), en zumos naturales (los envasados mejor sin azúcares añadidos), infusiones (con propiedades específicas), los caldos vegetales (contienen vitaminas y minerales de interés nutricional), caldos de carnes (ricos además en proteínas), etc.
Si viajas a un balneario consulta las posibilidades del consumo de sus aguas. Según la zona serán buenas para determinadas situaciones: cuidar el riñón, favorecer el control de la tensión, depurar el hígado, etc.
-Diviértete con la comida. Si piensas que comer es aburrido, ha llegado el momento de cambiar tus hábitos y no centrarte en lo habitual porque estás acostumbrado a hacerlo así y no disfrutarlo obsesionado por comer sano y perder peso.
Modifica la forma de prepararlo (dejar de freír y empezar a cocer) o los aditivos (cambiar la sal por el orégano) que utilizas. Considéralo algo divertido, que no sea una obligación y aprende a cocinar nuevos platos.
No es necesario que hagas un curso de cocina. Fíjate en los menús que ofrecen los restaurantes, ve al mercado a conocer los productos que se venden allí, cambia el pescado que habitual por otro, busca nuevas recetas en páginas de Internet, etc.
-Consulta a tu médico. Su intervención resulta imprescindible para alcanzar tus objetivos. Si te sientes bien, puede ser el momento de plantearte una dieta para perder peso, pero bajo su control. No sigas dietas “milagro” nocivas que pueden provocar problemas serios relacionados con el déficit de nutrientes.

EL ABC DE LA CURACIÓN


Nuestro presente paradigma de salud oferta infinidad de posibilidades de tratamiento casi para cualquier afección, desde los más conservadores hasta los más invasivos y siempre con la opción de la cirugía como aparente comodín de resolución final. ¿Cuántos pacientes nos preguntan si su problema se puede operar?
Quiero compartir el siguiente caso clínico por muchos y variados motivos. Intentaré desde un lenguaje asequible enviar diversos mensajes sobre la esencia del arte de la sanación y sus pilares fundamentales y debatir algunas ideas que incumben tanto a los profesionales de la salud como a los pacientes.

El señor Mieli al iniciar sus vacaciones sufre un dolor lacerante que otras sensaciones habían señalado previamente. Además del dolor físico que trató de disimular, su mayor problema era su autoexigencia, que sumada a las dificultades y contratiempos que acarrea el hecho de vivir, había desembocado en estos acontecimientos que generan sus primeras reflexiones que sólo reconoce en la soledad del dolor. “Todo lo que he hecho en mi vida, me ha llevado a ese momento”.

Sus vacaciones estaban comenzando, y como ya había oído y percibido a menor escala en otras ocasiones, cuando bajas la guardia, cuando te relajas, enfermas (los niveles de cortisol alto en dosis adecuadas nos protegen hasta el momento en que se presenta una hipocortisolemia, que provoca los efectos contrarios). Pero sabía que no era la única explicación.
El curso clínico evolucionaba sin cesar, de libro, con una semiología ordenada por tipo de dolor, intensidad, localización, etc. Su historia es especialmente curiosa porque su trabajo se relaciona con este tema.
De vuelta a casa, en la 1ª sesión con su terapeuta, se confirma su sospecha. Presenta una entidad clínica muy clara. Las hernias discales, los compromisos foramidales, la afectación neural, etc. se plantean como presuntos culpables y se planifica un tratamiento para empezar a reducir la inflamación, disminuir el dolor, mejorar la movilidad, etc. Todavía no eran conscientes de la magnitud del caso.
La sucesión de sesiones de tratamiento manual resultaron desastrosas, lo que enciende el debate profesional sobre si en estas fases y ante estas manifestaciones clínicas tan severas es correcto ¿tocar o no tocar?, ¿cómo es tocar lo justo? El Sr. Mieli sólo empeoraba.
La desesperación se palpaba en el paciente a las 6 semanas, la cabeza toma decisiones casi siempre equivocadas ante la urgencia y necesidad, habitualmente basadas en expectativas de estar ante algo grave.
Sus terapeutas no eran capaces de proponer un plan eficaz, por lo que nadie conseguía tranquilizar al cingular córtex anterior (córtex pre-frontal) encargado de dar calma, motivación y empezar a activar las vías descendente endorfínicas que ayudan a modular el dolor. El cuadro clínico se extiende a momentos y ámbitos que anteriormente no percibía, la sensibilización central toma el mando.
Toma su primera decisión, quería conocer realmente la situación. Decidió hacer una RMN con la siguiente conclusión “Rectificación de la lordosis. Leve discortrosis en C5-6 y C6-7. Protusiones en C5-6 y C6-7 con mielopatía compresiva y a valorar afectación de raíces C6 y C7 bilateral”
La magnitud de lo que podía suponer una mielopatía le hacía pensar que existía la posibilidad de provocar una lesión vascular no reversible, con un sufrimiento de la raíz que podía obligar a cirugía casi de urgencia para no perder las funciones sensitivas y motoras del territorio afectado. Estas conversaciones provocaron una sensibilización ante la situación que sólo podía agravar el presente.
Aunque seguía sin tener un plan de abordaje terapéutico, conocía ya al enemigo y esto le ayudaba. Ya sabía lo que no se podía hacer, buen primer paso para todo.
Pasaron unos días durante los que debía pensar. El cuadro no avanzaba, pero las decisiones tampoco. Esos días parieron axiomas que tenía que respetar, que eran parte de su esencia y carecer de ellos lo alejaría de la línea de curación. Tenía claro que su salud debía priorizar cualquier decisión, que su familia no podía sufrir con él, que mantener su puesto laboral era necesario.
Su segunda gran decisión fue precisamente ésta: aceptación del problema y la decisión de comprometerse al 100% en su curación. Estas palabras conforman uno de los pilares de la Terapia Breve en Psicología Clínica, la Terapia de Aceptación y Compromiso.
Pasados los 3 primeros meses decidió consultar con varios neurólogos la conveniencia de contemplar otras alternativas, conocer un poco más sobre la posibilidad del tratamiento quirúrgico, concretar a qué se estaba exponiendo a medio y largo plazo y así relativizar toda valoración subjetiva.
Lo que el neurólogo le comunica provoca que el mundo se caiga sobre su espalda. Las noches se cubren de insomnio buscando soluciones y culpables, mientras las lágrimas derramadas en la soledad delatan un ego que no le dejaba mostrarlas. Todo sin compartir nada, sin solicitar ayuda, porque Miele nunca aprendió a pedirla.
Después de buenas conversaciones con grandes amigos, mejores compañeros y hasta un puñado de maestros, una pequeña luz permitió ver la línea de la curación y empezó a dibujarse. Concibieron un plan. Ese fue el primer instante en que Mieli empezó a ver un camino.

Su plan de tratamiento debía devolverle a sus inicios, a su esencia perdida entre tantas confusiones y temores:
-Una alimentación exquisitamente dirigida a obtener los micronutrientes necesarios para una buena resolución inflamatoria, el incremento suplementario de omega 3, vitamina C, metionina, azufre, cinc, magnesio, etc., que asegurarían una correcta reparación tisular, camiones de enzimas en carencia y vitales para tener un buen détox celular y otros objetivos bioquímicos fueron incluidos desde el inicio de la intervención.
-Conseguir una calidad y cantidad de sueño fue impuesto de modo dictatorial. Era imperioso permitir que el cuerpo haga lo que tiene que hacer y, os diré una cosa, para descansar bien de noche el secreto es empezar mejor el día.
-Un aspecto fundamental fue comprometerse a la regla del símbolo de la Mercedes-Benz: 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de ocio.
-Otro gran pilar de este plan de abordaje multidisciplinar es la Terapia Manual y Terapia más Activa desde el prisma de la Reeducación Funcional. Durante los 3 meses posteriores a los 3 iniciales, las sesiones de terapia manual y reeducación funcional se alternaban en un ratio de 2 a 4, 7 días a la semana.

Trazado el plan inicial con el objetivo al final, Mieli comprendió que cuanto más largo y ambicioso es ese objetivo, más mini-objetivos deben existir en el recorrido. Sólo así pasamos de un nivel a otro con una fuerza que mejora la inercia y entusiasmo inicial con cada logro obtenido, efecto similar a la propia conducción saltatoria que realizan nuestros impulsos nerviosos y gracias a la mielina (su actual enemiga), entre otras cosas.
Pueden surgir involuciones derivadas de olvidar los factores de riesgo (no descansar, trabajar más de lo comprometido, tratamientos no adaptados, etc.), mesetas propias de un tiempo biológico necesario para conseguir las adaptaciones requeridas en los tejidos y otras tantas dudas que nos deben hacer volver a los planteamientos iniciales que han permitido iniciar exitosamente la mejoría y que debemos recordarnos. El camino era complicado, pero la determinación resultó decisiva. La constancia generaba ese punto firme desde donde poder dar el siguiente paso hacia adelante.
Quedaban decisiones por tomar, existían ciertas estructuras internas de la personalidad ahora innecesarias. Es más, en juicios subjetivos con su almohada, el Sr. Mieli tuvo que reconocerse que había líneas de su personalidad que ya no valían, que pertenecían al pasado y que debían actualizarse; de lo contrario se convertirían en Factores de Riesgo para inminentes recidivas.
Esos cambios, todavía en curso, los podemos concluir en pocas frases:
-          Debíamos cambiar palabras como “sufrimiento” por lo que uno quiere, por esforzarse en lo que merece la pena.
-          Ante la dificultad de entonar el “No puedo”, simplemente cambiar el principio de la frase por “ahora mismo me es complicado, luego…”.
-          Reconocer que la rigidez mental solo puede llevar a la ruptura corporal.
-          Entender el concepto de escasez como fuente de viejos y eternos problemas de autoestima.
-          Aprender a pedir ayuda, porque cuando la vida nos pone en el lado del que la presta y no la pide, es un poco más fácil. El problema es saber a quién le podemos pedir algo, y por experiencia os diré que no suele ser bueno pensar que debemos de pedírsela a quienes se la hemos prestado con anterioridad; sinceramente, no están o no deben estar en obligación. La mejor ayuda nace del desinterés más noble y, normalmente, se suele ofrecer sin solicitarla, pero este Don está al alcance de muy pocos.

Una pregunta que se plantea: ¿cuánta gente, pacientes, etc. conocéis que estén en la fase de compromiso? Pocos verdad; por ello se nos llenan las consultas; por ello algunos se curan y otros no. Es importante recordar que:
“Debemos orientar a nuestros pacientes hacia la línea de la curación; eso normalmente se materializa al generar un plan de tratamiento coherente con su contexto”
“Asegurarse la aceptación con el motivo de su consulta en las primeras citas y que pasen a una fase de compromiso para resolverlo en las posteriores intervenciones”“Derivar cuando sea necesario, aunque sólo sea para obtener una lectura desde otros puntos de vista”“Comprender que nuestro cuerpo tiene sus mecanismos de curación que debemos hacer todo lo posible para que hagan lo que tienen que hacer… Este último punto es el que yo considero como el ABC de la curación”.No es fácil resumir un cuadro clínico como el del Sr. Mieli ni traducirlo a un lenguaje divulgativo, que es lo que hoy pretendo. Es totalmente cierto. Para más información sobre cualquier aspecto se puede consultar en los profesionales de maSSalud, profesores de EMRA y compañeros de metameraconcept. Ellos son los protagonistas, los verdaderos responsables de que el Sr. Mieli, hoy día, tenga la oportunidad de tener otra oportunidad.

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Camilo Prieto Rivas BSc sport; PhT; MsC; D.O.
Director centro maSSalud
Co-director y profesor titular escuela EMRA Formación
Lic. en CCs AF y Deporte Col. 11.966
Fisioterapeuta Col. 3210
Osteópata

maSSalud
Educación Física - Fisioterapia - Osteopatía - Podología – PNI - Coaching Terapéutico
www.massalud.eu    
Tel.: +34 881 933 956 

ENFERMEDADES IMAGINARIAS


Son muchos los enfermos que acuden a la consulta del médico aquejados de síntomas físicos que responden a problemas psicológicos. Los médicos lo saben y realizan un diagnóstico claro realizando unas simples preguntas que al paciente suelen sorprender. No debemos confundirnos y nuestras respuestas han de ser sinceras para que el diagnóstico “emocional” sea eficaz y nos ayude a resolver los problemas que nos acechan.
A los médicos no les suele gustar esta expresión y se refieren a ellas como dolencias con expresión psicosomática y casi un tercio de los pacientes que acuden a sus consultas las padecen. En esta denominación se incluyen trastornos que se consideren originados por factores psicológicos como el estrés o la personalidad obsesiva.
Hay que diferenciarlos de los que padecen el síndrome de Munchausen o síndrome de simulación, pacientes que simulan conscientemente el padecimiento de los síntomas de una enfermedad concreta y requieren la atención del médico de manera continuada. También precisan tratamiento, pero de un tipo diferente ya que sus problemas emocionales se consideran graves.
Los problemas que los pacientes reconocen se denominan síntomas “de conversión” y se relacionan con lo que les ocurre a estos enfermos cuando sufren los mismos procesos que alguien a quien conocen. Por ejemplo, si un amigo ha sufrido un infarto, a ellos también les duele el brazo y describen los mismos síntomas que acompañaron al infartado.
En este sentido, podemos señalar varias dolencias que los expertos han relacionado en mayor o menor medida con procesos psicológicos. Destacaría que:
-muchos dolores de espalda y musculares pueden asociarse a problemas personales tanto a nivel laboral como familiar. Las tensiones acumuladas pueden desencadenar, entre otros problemas, la aparición de contracturas musculares dolorosas que precisan tratamiento específico.
-la ansiedad puede provocar alteraciones como la visión borrosa o doble, mareos, vértigos, parálisis, temblores, hormigueos, pérdida de sensibilidad, etc. que pueden confundirse con patologías neurológicas. Debe realizarse un diagnóstico diferencial para descartarlas.
-algunos problemas dermatológicos (como la urticaria de origen desconocido) se han asociado en su aparición o mantenimiento con problemas psicológicos como la ansiedad mal controlada o el estrés.
-el estrés se relaciona con la aparición de la alopecia areata, agravamiento del acné, disminución del deseo sexual, la menstruación dolorosa, la psoriasis, el exceso de sudoración o el insomnio. Parecen problemas nimios pero, para quien los padece, resultan importantes y desean resolverlos eficazmente.
-los conflictos en el seno familiar pueden agravar los síntomas del asma, especialmente en los niños.
Estas “imaginarias” enfermedades afectan más a las mujeres que a los hombres porque ellas tienden a somatizar más los problemas emocionales. Afortunadamente, hemos dejado atrás conceptos como la histeria que tan negativamente se ha relacionado con las mujeres a lo largo de los tiempos.
Además, ambos sexos las padecen y buscan soluciones rápidas para resolverlas. Los hombres suelen recurrir al consumo de alcohol para sentirse mejor y las mujeres al de ansiolíticos para superar la situación. La mejor opción es acudir al médico y seguir sus indicaciones. Puede ser necesario el tratamiento psicológico que los especialistas pueden realizar. No renuncies a esta posibilidad por temor o desconocimiento. Lo importante es mejorar.

TEJIDOS CONTRA EL FRÍO


Cuando la temperatura exterior baja necesitamos protegernos del frío y aumentar nuestra sensación de calor utilizando todos los mecanismos a nuestro alcance: comida más calórica, calefacciones a toda potencia, ropa de abrigo, etc. Son numerosas las opciones que se nos ofrecen para adaptarnos al cambio.
Todo el organismo se ve afectado por la bajada térmica y debe acostumbrarse a la nueva situación. La piel es un elemento clave que se ve muy expuesto a las variaciones de temperatura. Tanto el exceso de calor como la bajada del termómetro inciden en ella y provocan diferentes reacciones que deben ser controladas. Como ejemplo citaría la aparición de los temidos sabañones en los períodos fríos o las quemaduras cutáneas de los momentos en los que el sol luce con fuerza.
Un tema importante es el que se relaciona con la elección de nuestra ropa. La llegada del frío hace imprescindible elegir las prendas más adecuadas para protegernos además de la lluvia, la humedad, la nieve, etc. típicos de este momento invernal. Pasamos de utilizar gorras y bañadores a pertrecharnos con guantes y bufandas para evitar el frío. Además de escoger los modelos que mejor nos queden, es importante reconocer que no vale cualquier cosa. Existen muchos materiales naturales y sintéticos que nos ayudarán a sentirnos bien protegidos. Destacaría:
-Angora. Una lana obtenida de la piel del conejo de Angora que resulta la opción perfecta para la ropa térmica. Se usa en jerseys, bufandas y guantes. Se considera que abriga más que la típica lana de oveja.
-Cachemira. Una fibra muy cálida, con gran capacidad de aislamiento térmico y de mayor precio que otras de su tipo. Se obtiene a partir de la lana de cabras de esta raza. Además es suave, sedosa y ligera, por lo que se utiliza para elaborar prendas de un precio alto (o mezclada con otros tejidos en prendas de precio medio que resultan más asequibles).
-Fibras sintéticas. Muy variadas y útiles para elaborar diferentes productos (camisas, jerseys, sábanas, anoraks, etc.). Se consideran polivalentes y permiten mantener el calor aunque las prendas estén mojadas.
-Lana. Es una fibra natural obtenida al esquilar ovejas o conejos, entre otros animales. Se considera resistente, absorbente de la humedad, flexible y elástica, por lo que su utilización es muy amplia en diferentes artículos de uso habitual.
-Mohair. Obtenida a partir de la lana de ciertas cabras se considera cálida y suave. Es similar a la de oveja pero más lisa y brillante.
-Piel. La de los animales se considera muy protectora, pero como muchos consumidores no desean utilizarla (por sus ideas sobre la protección de los animales) se han desarrollado pieles sintéticas muy similares a las naturales y con las que se consigue elaborar prendas impermeables, cálidas y transpirables.
-Pluma natural. La de mayor calidad es la de oca, pero se utilizan muchas otras variedades. Consiguen aislar la humedad de manera eficaz y resultan cálidas y ligeras. Se utilizan para confeccionar prendas muy diversas (plumones, edredones, abrigos, etc.)
La elección del material no puede centrarse únicamente en el gusto personal. Es muy importante tener en cuenta las necesidades específicas, pues son muchos los que sufren reacciones alérgicas con ciertos materiales o colores de las prendas de ropa. Esta denominación se refiere a un término amplio porque no todas estas reacciones pueden clasificarse clínicamente como alergias. Así:
-No es raro encontrar “alérgicos al color negro”. Dicho de esta manera puede parecer extraño, pero no lo es tanto pensar en la posibilidad de que ciertos pigmentos puedan desencadenar esta reacción al ponerse en contacto con la piel de los usuarios. Los signos apreciables son la aparición de granos, rojeces, irritaciones, etc. que provocan incómodos picores. La causa parece ser la presencia de determinados metales alergénicos en los tintes y el tipo de piel de la persona. Lo mejor es evitar su uso para reducir el problema.
- Algunas personas pueden presentar reacciones alérgicas a la ropa de lana pura. Lo que se recomienda es que utilicen fibras sintéticas como la poliamida, el poliéster o la lycra que protegen de manera eficaz contra el frío y no suelen provocar estas incómodas alergias.

CONSEJOS OTOÑALES


La llegada del otoño puede resultar difícil. Para mantener un cierto bienestar y conservar la energía necesaria, sería recomendable realizar unos pequeños ajustes en tus hábitos diarios a varios niveles interrelacionados:

Un pilar fundamental es el descanso; imprescindible para sentirte bien. Se recomienda:
-Dormir 7-8 horas al día en una cama cómoda situada en una habitación confortable.
-Olvidar los problemas al acostarte; si te agobian por la noche dedícales un ratito y después deja pasar una hora antes de irte a la cama.
-Evitar la siesta y mantener un horario fijo para acostarte y levantarte.
-Cuidar lo que comes, porque algunos alimentos influyen en el sueño.

Un buen aliado es el ejercicio. Acudir a un gimnasio habitualmente puede ser difícil, pero existen otras opciones:
-Muévete en casa (o en la calle), camina, sube y baja escaleras o corre durante 30 minutos.
-Realiza ejercicios suaves en la piscina.
-Establece una tabla de ejercicios sencillos que puedes realizar en casa. Diez minutos de abdominales por la mañana y otros diez por la tarde para tonificar espalda y brazos puede ser una buena opción.
-Organiza excursiones el fin de semana que incluyan un poco de ejercicio. Patinar, andar en bicicleta, senderismo o acudir a un spa resulta muy satisfactorio.
-Si tienes algún problema de salud consulta al médico cual es el ejercicio más adecuado para ti.

No te encierres en casa, ya que el aire libre es muy importante para tu mente y tu cuerpo. Aprovecha los desplazamientos y procura hacerlos andando o en bicicleta, sin escudarte en el mal tiempo para evitarlos. Durante el fin de semana planea actividades que te obliguen a permanecer en el exterior, pasea por un parque o vete a ver tiendas fuera de los centros comerciales. Intenta seguir recibiendo la luz del sol, porque es necesaria para la síntesis de vitamina D (imprescindible para los huesos pero también para evitar la depresión otoñal). Tómate un tentempié a media mañana en una terraza. Desde que las han adaptado a la ley antitabaco son más acogedoras, hace menos frío y te permiten disfrutar del aire libre.

Evita el estrés, pues nadie puede vivir continuamente preocupado, angustiado o enfadado. Hay momentos mejores que otros, pero no lograrás sentirte bien si tu mente está excesivamente ocupada con los problemas cotidianos. Aunque no es fácil, debes liberarla de la tensión acumulada y evitar caer en problemas asociados. Reserva una parte del día para tu ocio personal -aunque sea difícil- porque todas nuestras horas suelen estar ocupadas. Pide cita a tu médico, ya que cuando no puedes controlar el estrés y percibes sensaciones extrañas debes ser tratado por el especialista. Habla con él, explícale los síntomas y no te automediques.

Cuida lo que comes, pues es fundamental para tu salud. Consulta a un especialista en dietética y nutrición y no utilices la falta de tiempo (o de ganas) como excusa para comer mal, porque quedarías atrapado en una espiral compleja: no me apetece cocinar, lo que hay para comer no me gusta, me alimento mal, estoy muy cansada y no me apetece cocinar…y así sucesivamente. Incluye en la dieta alimentos que te ayuden a mantener alta la energía y un estado de ánimo positivo. Proponemos: aceite de oliva, avena, carnes magras (cerdo, ternera, pollo sin piel, pavo, conejo, etc.), frutos secos (nueces, pistachos, anacardos, etc.), leche desnatada, pasta, plátanos, pescado azul o yogur.

INVASIÓN PLÁSTICA


Vivimos un momento de cambio. Afortunadamente. Puede parecer incómodo, innecesario, inútil o insuficiente, pero constituye un primer paso importante. El plástico ha ido invadiendo nuestras vidas y ha llegado el momento de eliminarlo. Es posible. Simplemente debemos modificar ciertos hábitos insalubres que provocan una absurda contaminación que nos afecta a todos.
Los datos que manejan los expertos indican que en España se consumen cuatro millones de toneladas anuales de plástico presente en envases, pajitas, etc. de elementos que sólo se pueden usar una vez y que tardará en descomponerse muchos años. Se calcula que en la superficie tardaría cientos de años y en el fondo del mar (donde hay poca luz y oxígeno) podría permanecer miles de años. En el medio marino, se cree que ocho millones de toneladas llegan a él y que se fragmenta en partículas diminutas que acabarán entrando en la cadena trófica a través del zooplacton y los animales marinos que se alimentan del mismo.
Las imágenes son demoledoras. El término “mar de plástico” se utilizaba hasta hace pocos años para denominar las gigantescas plantaciones existentes en determinadas zonas de nuestro país que aparecen cubiertas por interminables capas de plástico protector de los cultivos locales. Pero creo que debería aplicarse a lo que está ocurriendo en nuestras costas en las que la especie más abundante actualmente es el plástico en sus innumerables variedades.
No podemos olvidarnos de que a nuestras playas llegan todo tipo de restos. Maderas, metales, cristales, etc., pero lo más abundante es el plástico según han confirmado las autoridades especializadas en esta materia y las diferentes organizaciones ecologistas que trabajan sin descanso para minimizar los efectos de la contaminación ambiental.
Los expertos señalan que la mayor parte de estos residuos tienen un origen desconocido (que no significa que en él no intervenga la mano del hombre), en segundo lugar se encuentran los procedentes de las actividades turísticas, en tercer lugar los relacionados con el trasporte marítimo y, por último, los causados por las instalaciones sanitarias y las actividades pesqueras.
Esta situación explica imágenes como las que hemos visto últimamente en las que aparecen ballenas muertas con la barriga llena de residuos plásticos, tortugas asfixiadas por las bolsas o gaviotas con los picos bloqueados por los tapones de las botellas que quedan dispersos en los arenales. Además, la composición de los plásticos (derivados del petróleo que tardan mucho en degradarse y colorantes elaborados con metales tóxicos) incrementa la peligrosidad de estos residuos para los habitantes de los océanos y para nosotros como consumidores de los organismos que viven en ese medio.
El consumo de bolsas de plástico de usar y tirar se ha ido regulando durante estos últimos años debido al impacto ambiental que su utilización provoca. En el mes de julio han empezado a ser cobradas de manera obligatoria en los establecimientos comerciales aplicándose un importe de entre 5 y 15 céntimos. Se supone que esta estrategia ayudará a reducir el número de bolsas que los consumidores requeriremos, pues al tener que abonarlas, nos implicaremos en mayor medida en su reutilización. Los datos iniciales parece que reflejan una reducción de su presencia en las zonas acuáticas, pero es mejor que esperemos a conocer las estadísticas oficiales para saber si esta medida ha tenido la repercusión deseada.
Existen más opciones que podemos señalar. Es importante aprender a reciclar, evitar los alimentos excesivamente envasados, utilizar plásticos totalmente biodegradables, reutilizar las bolsas que adquirimos, evitar dispersar residuos plásticos en el mar, utilizar envases de papel, etc.

 

¿ENGORDA LA FRUTA?

 

Dietistas y nutricionistas coinciden en la necesidad de consumir 5 raciones diarias de fruta para mantener el tono muscular y la adecuada cantidad de vitaminas, reducir los radicales libres generados por nuestro organismo, incorporar fibra a nuestro intestino, etc. Puedes tomarla en cualquier momento y situación (aunque lo más adecuado sea en el desayuno) o utilizarla como comodín cuando te apetece comer algo a lo largo de la mañana o a media tarde. Llévala al trabajo y no limites su consumo únicamente al postre.
Cada fruta presenta una concentración específica de elementos nutritivos, aunque comparten algunas características como:
-          Alto contenido en agua, vitaminas (A, B6 y C fundamentalmente) y minerales (potasio, calcio, hierro y magnesio).
-          Bajo contenido en proteínas, materia grasa y calorías (unas más que otras).
-          Fibra, fundamental para el intestino.
-          Ácidos como el málico, cítrico, etc.
-          Glúcidos, normalmente glucosa y fructosa, aunque algunos contienen también sacarosa.
-          Colores variados; cuanto mayor es su intensidad, mayor es la concentración de vitaminas y minerales.
-          Mejor consumirlas con piel y frescas pues así mantienen todas sus propiedades nutricionales. Si tienes problemas de digestión puedes optar por compotas o mermeladas, pero recuerda que el procesado reduce su contenido nutritivo.
Algunas frutas como los plátanos, uvas, caquis o chirimoyas arrastran la fama de que engordan aunque no sea exactamente así. Cierto es que contienen más hidratos de carbono que las naranjas, por ejemplo, y un mayor contenido calórico y presencia de azúcares (glucosa y fructosa), pero no debes eliminarlas obligatoriamente si quieres reducir el peso.
A pesar de su mayor capacidad calórica, siguen siendo mejores opciones que otros postres o picoteos para reducir la sensación de hambre o calmar la ansiedad de quienes están a dieta. Lo recomendable es no abusar de su consumo y optar por otras frutas menos calóricas como la manzana o la sandía.
Evita combinarlas con chocolate (aunque deliciosa, es una mezcla muy potente), no consumas el almíbar (si preparas una macedonia con fruta en conserva, escúrrelo bien y añade zumo de naranja), evita freírlas (para que no absorban aceite), prepara compota sin azúcar añadido, etc.
En los distintos puntos de venta puedes encontrar casi todas y en cualquier época. Lo recomendable es que consumas la fruta de temporada porque resulta más económica y te permite una gran variación a lo largo del año. De todas maneras, como lo importante es que la comas, compra la que te apetezca y te guste, porque es la mejor inversión que puedes hacer. No regatees en la calidad porque puedes encontrarte desagradables sorpresas y que no te guste lo que has comprado.
Tu experiencia personal es muy importante, pues cada uno tiene sus propias necesidades: para el estreñimiento va muy bien comer un kiwi al desayuno; para broncearte, las frutas ricas en carotenoides; para reducir el estrés, las fresas; para las diarreas, la manzana; para evitar los calambres, los plátanos, etc. Elige las que mejor se adapten a ti y combínalas, pues las posibilidades son infinitas.
La mejor manera de asimilar todas las vitaminas de la fruta es tomarla cruda y, si es posible, con la monda. Lavarla adecuadamente y comerla completa es la opción más sana para conseguir todos sus beneficios, pues en la piel se encuentran muchos nutrientes imprescindibles. También es cierto que a algunas personas les cuesta digerirla, pero esa es la única contraindicación posible; si tienes que pelarla, hazlo de manera que sea muy fina la monda para conseguir la mayor cantidad de nutrientes posible.