ELIMINANDO LOS FALSOS MITOS DE LA MARGARINA


Existen muchos alimentos que debido a sus procesos de elaboración o las creencias populares han tenido mala fama durante algún tiempo. Este es el caso de la margarina, que a lo largo de algunas décadas ha sido un producto criticado. A continuación desmitificamos algunas de estas leyendas.


Falso Mito 1. La mantequilla es de origen natural mientras que la margarina es sintética


Muchos alimentos pasan por un proceso de transformación, pero ello no significa que sean sintéticos: tanto la mantequilla como las margarinas son alimentos elaborados. En el caso de la mantequilla, ésta se elabora a partir de la nata de la leche, y la margarina se elabora con aceites vegetales.

Falso Mito 2. Las margarinas tienen grasas trans


Hasta hace 20 años, para obtener la textura adecuada de las margarinas, los aceites con los que se elaboraban se sometían a la hidrogenación parcial. Como resultado, se obtenían margarinas con grasas trans. Pero hoy en día para la fabricación de las margarinas ya no se utiliza este proceso, minimizando de este modo el contenido de este tipo de grasas.
Falso mito 3. No necesitamos las grasas para vivir
Nuestro organismo necesita las grasas para llevar a cabo varias funciones, por lo que son necesarias para la vida, siempre de forma moderada y dentro de una alimentación variada equilibrada y moderada. Especialmente necesarios son los ácidos grasos esenciales (los Omega 3 y 6), que nuestro organismo no puede fabricar.

Falso mito 4. Es mejor cocinar con mantequilla que con margarina

Contra gustos no hay nada escrito, pero la margarina tiene menos grasas saturadas que la mantequilla. Por ello, si se cocina con margarina en vez de mantequilla se estarán tomando menos grasas saturadas, mejorando así la alimentación.
Falso Mito 5. La margarina perjudica el corazón

Las margarinas se elaboran a partir de aceites vegetales que provienen de semillas como las de girasol o linaza. En estos aceites predominan las grasas insaturadas sobre las saturadas, y disminuir el consumo de grasas saturadas tiene un impacto positivo en los niveles de colesterol. El colesterol, como es bien sabido, es un factor de riesgo de las enfermedades del corazón.

Falso mito 6. El aceite de oliva es mejor que la margarina

Tanto el aceite de oliva como la margarina son productos recomendables desde el punto de vista nutricional. El aceite de oliva es rico en grasas monoinsaturadas,  y la margarina aporta esencialmente grasas poliinsaturadas. Ambos tipos de grasas si se toman en sustitución de las saturadas tienen una incidencia positiva en la salud cardiovascular.
Falso mito 7. La margarina se creó para engordar a los pavos

La margarina se creó en Francia, durante la segunda mitad del siglo XIX. Napoleón III convocó un concurso para crear un sustituto de la mantequilla que fuera asequible para toda la población. Fue Hippolyte Mège-Mouriès quien elaboró la primera margarina. Años más tarde Jurgens-Van de Bergh, cofundador de la empresa Unilever, compró la patente.

Falso mito 8. La mantequilla y la margarina aportan las mismas calorías

Depende de la proporción de materia grasa que contenga cada una. Las mantequillas están compuestas por un 80% de materia grasa, aunque también se encuentran mantequillas light.  Si bien es cierto que la margarina tiene entre un 80% y un 90% de materia grasa, las que encontramos en el mercado actualmente son mayoritariamente margarinas ¾ (60-62% de materia grasa), margarinas ligeras (39-41% de materia grasa), o materias grasas para untar (con un % de materia grasa diferente al de los rangos anteriores). Por ello, la mayor parte de las margarinas y productos similares que encontramos en el mercado aportan menos calorías que la mantequilla.
Falso mito 9. La mantequilla y la margarina aportan las mismas grasas saturadas
Al comparar una porción de cada una (20g), la margarina aporta, de media, entre 4 y 7 gramos de grasas saturadas, mientras que la mantequilla aporta, de media, 13 gramos de grasas saturadas.

Falso mito 10. La margarina no es sana
La margarina es una grasa recomendable, junto al aceite de oliva y los aceites de otras semillas. La mayor parte de las margarinas presentes actualmente en el mercado aportan ácidos grasos esenciales (omega 3 y/o omega 6), que deben ingerirse a través de la alimentación porque nuestro cuerpo no los produce.

Diana Roig, responsable de nutrición de Instituto Flora

MEDICAMENTOS Y ALCOHOL...UNA COMBINACIÓN PELIGROSA


 


En general no consideramos al alcohol como una droga peligrosa y no se le da importancia a su relación con la administración de medicamentos, la conducción de vehículos y las capacidades del conductor que se ven afectadas con ello. Esta actitud preocupa a los profesionales sanitarios que intentan demostrarnos la necesidad de conducir con todas nuestras capacidades al cien por cien y sin gota de alcohol en el organismo, estés o no sometido a algún tratamiento farmacológico.
Beber alcohol, aunque sea en baja proporción, causa una depresión del sistema nervioso, lo que provoca una reducción de los reflejos y la atención del conductor. Las campañas organizadas por el gobierno hacen hincapié en el control de alcoholemia como mecanismo para reducir los accidentes de tráfico. Y los conductores se sorprenden cuando realizan la prueba y, aunque dicen: “sólo he bebido una cerveza”, el resultado es positivo, superan la tasa de alcohol permitida.
Olvídate de todos esos “trucos” inútiles para “engañar” al aparato. Comer chicle de menta, tomar aceite antes de beber alcohol, comer pan con mantequilla, beber agua, etc. no impiden que el aparato detecte la cantidad de alcohol ingerida y, lo que es peor, la realidad es que has bebido y no estás en condiciones para conducir. Tú también lo sabes aunque el alcohol te haga sentir “que estás perfectamente y puedes hacerlo”.
A ello se une que los efectos de algunos medicamentos como los sedantes se prolongan durante muchas horas y se potencian peligrosamente con el consumo de alcohol. Se ha comprobado que la combinación de ambas sustancias genera una sensación muy relajante, que no es la más indicada para realizar actividades que requieren una atención completa como la conducción.
Los más perjudiciales y que son ampliamente utilizados (incluso sin receta médica) son: ansiolíticos, antidepresivos, antihistamínicos, hipnóticos, analgésicos opiáceos, colirios y pomadas oftálmicas. La utilización de los dos primeros ha aumentado en estos últimos años y las estadísticas señalan que uno de cada tres adultos está o ha estado tomándolos en los últimos seis meses.
Los principales efectos secundarios causados por estos fármacos son: sedación (que causa somnolencia y disminución del estado de alerta), alteraciones oculares que reducen la precisión al conducir (visión borrosa, trastornos de la acomodación, ojo seco, etc.), alteraciones auditivas (zumbidos, sensaciones extrañas, etc.), vértigos y temblores. Cualquiera de ellos afecta directamente a tu capacidad de concentración e impide una circulación segura para ti y los demás. No te arriesgues a conducir en esas condiciones, no merece la pena.
Comprueba si el medicamento que estás tomando tiene alguna consecuencia sobre tu capacidad para conducir o manejar máquinas peligrosas. Está indicado en el prospecto que acompaña al propio medicamento y en su embalaje externo en el que aparece un símbolo específico. Léelo.
Además, si consumes alcohol habitualmente e inicias un tratamiento farmacológico, debes consultar al médico o farmacéutico sobre la posible interacción entre ambos y evitar el consumo de alcohol si existe este problema. La reacción del organismo es más significativa los primeros días de tratamiento y se va reduciendo a medida que el tiempo pasa y el cuerpo se “adapta”. Un ejemplo claro son los antidepresivos y está demostrado que no se debería conducir al inicio del tratamiento, si hay que modificar la dosis ni en el momento en que se suspende.
El consumo de alcohol disminuye la capacidad de conducción ya que afecta a nuestra atención al volante, velocidad de reacción y reflejos, además de que potencia el efecto de algunos medicamentos de uso habitual. Es necesario comprobar si el medicamento que estás tomando puede tener consecuencias sobre tu capacidad de conducción. Consulta a tu médico y/o farmacéutico.

 

 

PELIGROSA AUTOMEDICACIÓN


Siempre aparece alguna persona que en cualquier entorno (familiar, laboral, etc.) se dedica a “recetar” lo más conveniente: si toses, codeína; si te duele la cabeza, aspirina; si tienes tensión alta, no tomes sal; para la retención de líquido, un diurético; etc. Lo hacen de buena fe, pero no es aconsejable seguir sus recomendaciones “médicas”, pues realmente carecen de conocimientos sanitarios.
La Organización Mundial de la Salud indica que si uno padece una enfermedad banal, puede resolverla fácilmente sin necesidad de acudir al médico (saturando las consultas). Se refiere a quienes están aquejados, por ejemplo, de un dolor de cabeza crónico ya estudiado por el especialista y que han comprobado que tomando paracetamol pautado y desde el inicio del proceso, lo mitiga y evita que aumente y se prolongue en el tiempo.
Los medicamentos bien utilizados mejoran nuestra calidad de vida, reducen contagios, evitan bajas laborales, conservan la salud, etc. El problema, sin embargo, radica en el abuso y en su inadecuada utilización (por ejemplo, tomar antibióticos innecesariamente para tratar un catarro), que provocan efectos negativos sobre el paciente y la sociedad general.
En España se abusa mucho de la toma de fármacos, llegando a existir en todos los hogares un botiquín familiar al que acudimos cuando creemos necesitarlo. A ello se une la venta de muchos medicamentos sin receta que, si no se siguen las pautas adecuadas, resultan nocivos para el paciente. El farmacéutico nos indicará la manera adecuada de consumirlos; debemos seguir sus consejos y leer el prospecto preparado por el laboratorio para eliminar dudas.
Los efectos negativos de la automedicación son muy numerosos y presentan una gran variabilidad personal. Por su gravedad, cabe destacar:
-      reacciones alérgicas al consumirlos por vez primera. Incluyen desde una incómoda urticaria hasta problemas de asfixia por cierre de la glotis
-      efectos secundarios de los propios fármacos, predecibles pero que precisan tratamiento inmediato
-      interacciones con otras sustancias (otros fármacos, alimentos, bebidas, etc.) que potencian o inhiben su mecanismo de acción, resultando totalmente ineficaces para tratar la patología
-      incompatibilidades con compuestos incluso de los considerados “naturales”, de venta libre en herboristerías
-      dosificación inadecuada para eliminar la sintomatología a tratar. El ejemplo más claro es la toma de antibióticos, cuyo horario debe ser respetado para que la efectividad sea máxima
-      conservación del principio activo fuera del ámbito recomendable (algunos deben estar en la nevera; otros no pueden someterse a la acción de la luz, etc.)
Para evitar la automedicación y sus perniciosos efectos hay varias posibilidades:
-      mejorar la educación sanitaria, asignatura pendiente en nuestra sociedad. Si desde pequeños aprendemos lo que son los medicamentos y su utilidad, crearemos individuos conscientes y responsables
-      facilitar el acceso al médico e incrementar el tiempo que pasamos con él. Las consultas están saturadas, pero los profesionales sanitarios reconocen la necesidad de mejorar y aumentar la atención personalizada
-      favorecer las relaciones entre profesionales sanitarios para evitar problemas como un mal entendido “intrusismo”. La colaboración entre médico y farmacéutico mejorará la atención sanitaria del enfermo ayudándole a cumplir los tratamientos pautados y a comprender la necesidad de su aplicación
Racionalizar el consumo de medicamentos y reducir los elevados e intolerables costes para la sanidad pública serían conclusiones de la erradicación de la automedicación. El medio ambiente también lo agradecería, pues los laboratorios comercializan envases que no se adaptan a la duración del tratamiento y el exceso ha de ser eliminado de manera ecológica (puntos SIGRE de las farmacias).

PLANTAS QUE CUIDAN TU SISTEMA DIGESTIVO


Los malos hábitos alimenticios, el abuso de sustancias tóxicas, los problemas emocionales, el estrés, el consumo de medicamentos, etc., pueden provocar síntomas incómodos en el sistema digestivo que deben ser consultados al médico. Una buena digestión es la base de la felicidad… Si no lo crees pregunta a quien padece las “malas digestiones”.
El mal humor suele asociarse a los que sufren del estómago. Ya desde pequeños lo padecemos. Los niños lloran cuando tienen gases que les producen cólicos, les duele la barriga con la diarrea o el estreñimiento o les cuesta hacer la digestión. Lo mismo ocurre a los adultos que, como no lloran, ponen mala cara y no disfrutan.
La consulta médica es imprescindible para recibir un diagnóstico adecuado y tratar el problema según las pautas establecidas por el médico. El tratamiento que indica debe ser realizado y renunciar a los malos hábitos. Tabaco, alcohol, fritos, etc. deben ser erradicados y el estrés controlado con fármacos o métodos de relajación específicos.
Algunos compuestos “naturales” pueden aliviar ciertos síntomas gastrointestinales como dolor de estómago, hinchazón abdominal, gases, cólicos, náuseas, ardor, etc. y se considera que mejoran las digestiones pesadas y el dolor de estómago, reducen la sensación de plenitud y disminuyen la flatulencia. Consulta a tu médico para evitar efectos indeseables.
Aunque son numerosas, nos gustaría destacar:
-Alcaravea, similar al comino, es digestiva y reduce la hinchazón abdominal y los cólicos.
-Angélica archangélica, favorece la digestión y la dispepsia. Resulta muy útil en casos de indigestión.
-Anís verde, perfecto para eliminar gases es un aliado estupendo para mejorar los cólicos infantiles y reducir el dolor abdominal.
-Cardo mariano, con silimarina, un compuesto ideal para mejorar el funcionamiento del hígado y de la vesícula biliar.
-Comino, es un carminativo que favorece la expulsión de gases y el tránsito intestinal. Además, presenta cuminaldehído, un antimicrobiano muy eficaz ante diferentes microorganismos.
-Hinojo, en semillas o infusión ayuda a aliviar los gases y los cólicos intestinales. Se aconseja para tratar el dolor de estómago y la diarrea siendo una de las plantas más suaves de las que pertenecen al grupo de las digestivas.
-Iberis amara, útil para la dispepsia, el colon irritable y otros problemas del tracto digestivo.
-Jengibre, antiinflamatorio y antiséptico muy útil para las infecciones gastrointestinales. También se ha mostrado competente para reducir las náuseas y los vómitos.
-Malvavisco, reduce la inflamación del tracto digestivo mejorando la acidez e irritación a ese nivel.
-Manzanilla, en infusión se utiliza habitualmente incluso en niños. Mejora los espasmos gastrointestinales y los síntomas gástricos asociados a problemas nerviosos. Facilita la expulsión de gases y se usa para provocar el vómito cuando es necesario.
-Melissa officinalis, muy útil para tratar problemas estomacales asociados al estrés porque tiene propiedades relajantes.
-Menta piperita, muy versátil para aliviar problemas estomacales. La infusión mejora la indigestión, la flatulencia, las náuseas, los vómitos, etc. También se utiliza para tratar el colon irritable y tiene efecto analgésico.
-Milenrama, rica en flavonoides que mejoran la digestión y el tránsito intestinal. Sus propiedades diuréticas facilitan la expulsión de toxinas e impurezas.
-Regaliz, laxante ligero y calmante digestivo muy útil para mejorar los síntomas de indigestión, acidez y gastritis.
-Senna alexandrina, rica en antraquinonas con efecto laxante que mejoran el estreñimiento ocasional.
-Tomillo, alivia los cólicos, la diarrea, los vómitos y los gases. Como resulta estimulante, es mejor que no la consumas por la noche.
-Ulmaria, un antiácido natural que alivia los síntomas asociados a ella. También se ha comprobado su eficacia en problemas como el reflujo, la gastritis y las úlceras pépticas.
-Ulmus rubra, forma una capa protectora a nivel digestivo que alivia los síntomas de acidez, reflujo y gastritis.
Su uso está muy extendido, pero no son inocuas y deben ser consumidas bajo control de los especialistas sanitarios. Existe la posibilidad de combinarlas según el criterio del experto para “atacar” los problemas digestivos desde varios frentes. Consulta a tu médico.

 

PILATES TAMBIÉN ES COSA DE HOMBRES


¿Pero Pilates no es sólo para mujeres? Es cierto que son más las mujeres que lo practican, pero…también los hombres pueden hacerlo. Me gustaría animaros a probarlo y comprobar sus beneficios cuando se ejecuta bien y lo imparten los profesionales adecuados. El método Pilates implica una educación corporal completa en la que se trabaja el organismo en conjunto, se realiza en un ambiente relajado y bajo la supervisión de un experto que te va indicando las posiciones más adecuadas para ti y se preocupa de que no realices movimientos inadecuados que podrían causarte dolor.
Fue ideado por el alemán Joseph Pilates a principios del siglo XX. Para desarrollarlo se basó en sus conocimientos de diversas especialidades (gimnasia, traumatología y yoga) combinando dinamismo y fuerza muscular con control, relajación y respiración. Se usa la mente para controlar el cuerpo buscando el equilibrio entre ambos, siendo los principios fundamentales la precisión, la respiración, la concentración, el control y la fluidez.
Se realizan movimientos muy controlados, conscientes y coordinados con la respiración. Es fundamental controlar la parte inferior del tronco que funciona como una faja que rodea la zona lumbar y abdominal permitiendo que el cuerpo se mueva de manera equilibrada evitando posturas perjudiciales. Todos los movimientos se inician y se sostienen desde ahí.
La respiración es fundamental y mejora la capacidad pulmonar y la circulación sanguínea. Se usa la respiración intercostal; al inspirar, las costillas se separan; al espirar se cierran y se hunde el ombligo hasta tocar la colchoneta coincidiendo con la fase de mayor esfuerzo. Debe ser lenta y continua buscando un óptimo intercambio gaseoso que favorece la oxigenación tisular.
Se consigue el desarrollo de los músculos internos para mantener el equilibrio corporal y dar estabilidad y firmeza a la columna vertebral, por lo que se usa como terapia de rehabilitación y para prevenir y curar el dolor de espalda. Es un trabajo integral de la mente y el cuerpo para lograr un control preciso de éste de forma saludable y eficiente, es decir, conseguir un equilibrio muscular reforzando los músculos débiles y alargando los músculos acortados. Así, por ejemplo, en los ejercicios se alternan estiramientos y contracciones musculares que generan el equilibrio al combinarse con la respiración profunda y la postura adecuada a cada movimiento.
El programa es muy seguro e incluye ejercicios lentos y controlados, con movimientos pausados y suaves. Los beneficios son numerosos: mejora de la postura y alineación corporal, mayor flexibilidad muscular y articular, aumento de la conciencia corporal y disminución del estrés y del malestar provocado por el estilo de vida sedentario.
Se practica en pequeños grupos o de manera individual en el suelo sobre una colchoneta y se pueden usar aparatos: pelota, aro, banda elástica, etc. También se usan máquinas que permiten un trabajo específico: reformer (una especie de cama que se desliza sobre una plataforma con raíles similar a una máquina de remo), trapecio (una cama con poleas en la parte superior que permiten colgarse en diferentes posiciones), una combinación de reformer y trapecio, la silla (incorpora unos pedales cuya intensidad se puede adaptar) y el barril (un semicilindro que se usa para estirar la espalda).
Consulta a tu médico. Busca un centro adecuado en el que puedas trabajar con buenos profesionales porque es fundamental que el experto sea titulado y esté pendiente de tus posibilidades reales (han surgido varias asociaciones de ámbito internacional para proteger la correcta transmisión del método Pilates original). No todos podemos hacer los mismos ejercicios ni con la misma intensidad, por lo que se hace imprescindible el consejo de un buen asesor que evite complicaciones innecesarias y permita alcanzar todos los beneficios de esta técnica. Como ves resulta perfecto también para los hombres. Olvídate de prejuicios y apúntate al Centro Pilates.

 

ES UN BUEN MOMENTO PARA ACUDIR A UN BALNEARIO





Cada vez con mayor frecuencia buscamos placer y salud rescatando técnicas ya empleadas por nuestros antepasados, aunque mejoradas y ampliadas. El concepto sigue siendo el mismo: el agua cura; lo que ha cambiado es la forma de utilizar su inmenso valor terapéutico, habiendo irrumpido en este campo diferentes procedimientos que aprovechan sus bondades intrínsecas aumentándolas exponencialmente.
No todos los centros de tratamiento son iguales. Los balnearios o estaciones termales están ubicados en los propios manantiales, por lo que sus aguas poseen propiedades físico-químicas específicas debidas a las sales disueltas, resultando indicadas para la prevención y tratamiento de ciertas patologías. Los centros de talasoterapia se localizan en zonas costeras y aprovechan las ventajas del aire y agua del mar, así como las arenas, algas, lodos, etc., siendo interesante su aplicación para diversas dolencias (aparato locomotor, circulatorio, respiratorio, etc.). Los centros de salud y belleza o spa (salute per aqua) podemos encontrarlos en cualquier lugar, ya sea en las propias ciudades u ofertados como un servicio más en ciertos hoteles de gama media-alta donde se llevan a cabo diferentes tipos de tratamientos para mejorar el estado físico y mental, de belleza, etc. sin utilizar agua de manantial o marina, sino agua potable a la que se pueden añadir sales o aceites para potenciar los efectos relajantes o estéticos de los tratamientos.
Presentan una amplia carta de tratamientos entre los que podemos destacar:

- Aguas mineromedicinales: son aguas minerales con una composición y propiedades que las hacen aptas para tratamientos terapéuticos.

- Algoterapia: se refiere a la aplicación de algas específicas en el cuerpo para aprovechar sus propiedades depurativas y favorecer la eliminación de toxinas.

- Balneoterapia: conjunto de tratamientos con finalidad terapéutica que se pueden realizar en un balneario. Incluyen varios procedimientos específicos que deben ser pautados por los especialistas que allí trabajan, siendo recomendable una visita previa al médico antes de iniciar el tratamiento.

- Cascada relajante: zona en la que se recibe el agua con una fuerza determinada y que resulta muy relajante para la zona cervical, dorsal y los hombros.

- Cuello de cisne: son chorros de agua a presión que se ubican en el borde de la piscina termal y sirven para dar masaje en la zona del cuello, hombro, cervicales y espalda. Cuidado con la fuerza que tienen porque pueden resultarte dolorosos.

- Envolvimientos: es lo que sugiere la propia palabra; se envuelve al paciente en determinados compuestos con capacidad terapéutica, siendo importante preparar la piel para favorecer la absorción de los principios activos, lo que suele incluirse en el tratamiento. Los más importantes son los de algas (depuran, tonifican, remineralizan y regeneran), lodos y fangos marinos, aunque también se usa chocolate, té verde, jengibre…. Algunos mejoran la circulación sanguínea y pueden ser antiinflamatorios, por lo que son eficaces para artrosis y problemas musculares.

- Fangoterapia: aplicación de lodos y fangos naturales esterilizados y combinados para aumentar sus propiedades.

- Hidromasaje: masaje en el agua que actúa como descontracturante, analgésico, relajante, etc. No renuncies a un baño de hidromasaje (con aire y agua a presión que moviliza el agua produciendo una fantástica relajación mental y muscular, así como una buena vasodilatación periférica). Estimula la circulación arterial, relaja los músculos y abre los poros favoreciendo la eliminación de toxinas y la relajación completa.

- Hidropínica: se refiere a beber agua según los parámetros determinados por el médico. Es una cura tradicional que se ha utilizado habitualmente para tratar problemas de riñón, de hipertensión, jaquecas, etc. El agua se bebe siguiendo unas pautas que deben ser estrictas: en ayunas, tras la comida, un vaso, dos vasos, reposar tras beberla, pasear, etc.

- Inhalaciones: se utilizan para introducir en las vías respiratorias vahos o líquidos para tratar problemas como la sinusitis. Es frecuente el uso de aerosoles, partículas muy pequeñas de agua minero-medicinal que llegan a las vías respiratorias fluidificando las mucosas y mejorando la capacidad pulmonar.

- Masaje: existen diferentes opciones pero su finalidad es la misma. Por medio de la movilización manual suave de los músculos del paciente se consigue que se relaje, favorece la circulación y reduce la sensación dolorosa.

- Sauna: aplicación de calor seco para eliminar toxinas. Existen diferentes modalidades en función de sus propiedades: finlandesa (calor seco en un recinto a alta temperatura alternando con hidroterapia fría), etc.

- Talasoterapia: circuitos de hidroterapia en medio marino. Se utilizan elementos del mar (agua, algas, fangos, etc.) que se tratan antes de ser utilizadas porque se recogen directamente en el mar. Se usa radiación ultravioleta para esterilizar y se calienta hasta 36º C.

- Termal (piscina): piscina de rehabilitación con barras, barandillas, asientos, escalones, etc. con agua a buena temperatura y que constituyen un circuito que el paciente debe realizar, pues ¡hace ejercicio sin sentirlo!

Consulta a tu médico antes de acudir, porque suelen recomendarlo a pacientes con patologías variadas (respiratorias, circulatorias, que cursan con dolor, etc.) y su opinión es muy importante para decidir si te conviene o no ir. Una vez allí, habla con los especialistas que trabajan en el centro para decidir lo que es más apropiado para tu estado de salud.

PILATES PARA CUIDAR TU SALUD


Si buscas un estilo de vida saludable, el método Pilates te conviene. Conseguirás trabajar tu organismo integralmente en un ambiente relajado y bajo la supervisión de un experto. Destacaríamos que:
1. Lograrás una mejora integral de tu salud y el desarrollo muscular uniforme de todo tu cuerpo.
2. La respiración es fundamental. Mejora la capacidad pulmonar, activa la musculatura profunda, la circulación sanguínea y la oxigenación tisular.
3. Aporta muchos beneficios. Mejora de la postura y alineación corporal, aumenta fuerza y flexibilidad muscular y articular, disminuye el estrés, genera sensación de bienestar e incrementa tu calidad de vida.
4. Apto a cualquier edad. Los ejercicios deben ser realizados bajo el control del experto que los modificará en función del alumno. En nuestro centro tenemos alumnos muy diversos: personas mayores (más de 85 años), con limitaciones, bomberos, jugadores de rugby y surfistas que compiten a nivel internacional.
5. Practícalo en pequeños grupos o de manera individual en el suelo sobre una colchoneta, con ropa cómoda. Se pueden usar complementos (pelota, aro, banda elástica, rulo etc.) y máquinas especializadas diseñadas por Pilates (su creador) que permiten un trabajo específico con intensidades graduables: reformer o allegro, mesa trapecio o cadillac, la silla, el barril y el barril bajo o corrector espinal.
6. Algunos especialistas (traumatólogos, médicos rehabilitadores o fisioterapeutas) recomiendan Pilates en la recuperación y rehabilitación y para prevenir y reducir el dolor de espalda.
7. Las mujeres son mayoría, pero cada vez más hombres se deciden a practicarlo y se sorprenden gratamente con la experiencia.
8. Permite moldear la figura si se cuidan otros aspectos como la alimentación, pero no se debe confundir tonificar el cuerpo con perder grasa.
9. Si estás embarazada, padeces algún problema de salud, etc. puedes practicarlo tras consultar al médico.
10. Mejora la actividad del suelo pélvico, lo que evita y reduce los problemas de incontinencia urinaria y prolapso.
11. Normalmente se percibe mejoría, pues se aumenta la movilidad de la zona afectada, se eliminan las tensiones musculares y los dolores desaparecen o disminuyen notablemente. Hay problemas que no se van a curar, pero sí puedes conseguir que los dolores o molestias derivadas se reduzcan.
12. Una clase particular permite ajustarse mejor a tus necesidades concretas, pero algunas personas encuentran en el grupo una motivación extra que les hace esforzarse más que cuando trabajan solos.
13. Sería recomendable, se haga Pilates o no, practicar actividades de tipo aeróbico, como caminar, nadar, correr, bicicleta,…
14. Es más caro que otras actividades, pero la formación en Pilates es muy exigente. El precio concuerda con la calidad del servicio especializado que se ofrece. Las características de las instalaciones y el número de personas que compone la clase también influirán en él.
15. Busca un centro en el que puedas trabajar con profesionales cualificados. El instructor debe ser titulado y estar pendiente de tus posibilidades reales (existe una asociación de ámbito internacional que protege la correcta transmisión del método Pilates original; es la PMA, www.pilatesmethodalliance.org ).
Mª Luisa Aldao y Antonio García, Maestros Certificados de Pilates por la PMA (PMA®-CPTs)
EL CENTRO PILATES  (www.elcentropilates.com)
C/ Alfredo Vicenti
A Coruña