BOLAS CHINAS, DE GEISHA O ESFERAS VAGINALES


Utilizadas desde hace años por las mujeres  con el fin de fortalecer la musculatura del suelo pélvico.
Se trata de una o dos esferas de silicona médica que en su interior contienen una bola más pequeña. Una vez introducidas en la vagina  la mujer debe ponerse en movimiento como caminar y ese movimiento genera la vibración de estas sobre la pared de la vagina que a su vez genera una contracción muscular.Tonificando asi nuestro suelo pélvico.
Existe la idea de que las esferas intra-vaginales se usan con el fin de obtener placer y mejorar las relaciones sexuales sin embargo podemos utilizarlas también con fines terapéuticos.
El suelo pélvico puede experimentar un debilitamiento por diferentes causas como la menopausia, actividades deportivas intensas, herencia genética, hábitos cotidianos como retener la orina, practicar canto, la obesidad, el estreñimiento, la tos crónica…El uso de las esferas vaginales ayuda a tonificar la musculatura de nuestro suelo pélvico y evitando asi problemas de incontinencias y prolapsos.
Los Fisioterapeutas de suelo pélvico son hoy en dia profesionales en creciente demanda asi como las unidades especializadas de clínicas y hospitales.

María Raso
Fisioterapeuta Colegiada

PARAGUAS VAGINALES




Se trata de un pequeño dispositivo intravaginal fabricado en plástico de espuma moldeada  eficaz para las mujeres que padecen incontinencia de esfuerzo.

Se introduce fácilmente, a modo de tampón, con un aplicador adaptándose perfectamente a la anatomía y fisiología de la vagina.

Una vez colocado permite levantar ligeramente la vejiga y modificar el ángulo del cuello vesical dificultando así el paso de la orina. Contribuye  tambien a amortiguar la presión abdominal generada  durante el esfuerzo, por tanto previene la incontinencia urinaria de esfuerzo y el descenso de órganos pelvianos.

El paraguas vaginal permite correr, nadar o hacer ejercicio sin miedo a sufrir pérdida de orina. Invisible cómodo  y discreto. Se comercializa en tres tamaños en función del impacto del ejercicio físico realizado.

Las recomendaciones básicas para la mujer que práctica en running son el uso de unas buenas zapatillas y de un buen sujetador deportivo. Debemos añadir además el uso de paraguas vaginales y podremos prevenir pérdidas y prolapsos .

Si nuestro objetivo es la práctica de un ejercicio saludable no podemos olvidarnos de cuidar nuestro suelo pélvico.

María Raso
Fisioterapeuta colegiada

HAZ DEPORTE

Seguro que te has planteado en algún momento que no estás viviendo de manera sana, ya que en cuanto puedes te acuestas en el sofá “porque estás muy cansado”. Esa vida sedentaria te puede pasar factura, pues según la OMS es un factor de mortalidad importante y que puedes evitar, simplemente, moviéndote un poco. Los datos señalan que cada vez son más los jóvenes que se apuntan a la vida sedentaria. Prefieren ver la tele, ir al cine o jugar con las máquinas que hacer deporte y moverse, lo que provoca una gran alarma entre los encargados del cuidado de nuestra salud porque consideran que esta generación sufrirá más enfermedades cardiovasculares y antes de lo que las han padecido sus mayores.
En la infancia nos movemos lo suficiente, pero a medida que crecemos y nos hacemos adultos se reducen nuestras opciones. En la actualidad no hacemos trabajo físico (pasamos muchas horas sentados ante un ordenador o de pie en un comercio, por ejemplo) y no nos movemos lo que sería necesario (vamos en coche o metro). El sedentarismo afecta de un 40 a 60% de la población y solo 1 de cada 5 individuos alcanza el mínimo de actividad física recomendado para la salud.
Los diferentes estudios señalan los efectos positivos del ejercicio físico en la prevención de problemas cardíacos, pues incide en los factores de riesgo asociados a ellos (hipertensión, diabetes mellitus, etc.). A estas ventajas se añade que el movimiento generado por el ejercicio mejora nuestra autoestima y nos provoca una sensación de bienestar muy agradable por las endorfinas liberadas a nivel cerebral. Así que no puedes seguir negándote; empieza a hacer ejercicio. El que prefieras.
Podemos señalar que el deporte genera:
-Mayor capacidad cardiorrespiratoria que optimiza el funcionamiento general del organismo y su rendimiento.
-Menor riesgo de enfermedades coronarias y prevención de segundos episodios de ataques cardíacos en quienes ya han sufrido infartos.
-Mejora de la elasticidad y flexibilidad.
-Prevención y control del dolor muscular.
-Reducción de peso por aumento de la masa muscular y descenso de la masa grasa.
-Prevención de la hipertensión esencial y reducción de la tensión.
-Prevención y disminución de problemas respiratorios.
-Prevención de la desmineralización de los huesos.
-Prevención de la atrofia del tejido muscular, el acortamiento y la rigidez de las articulaciones.
-Mejor apariencia física general.
-Disminuye la frecuencia cardíaca en reposo.
-Estimula la circulación coronaria dentro del musculo cardíaco.
-Contribuye a la reducción de la tensión arterial.
-Favorece y aumenta la circulación en todo el organismo.
-Disminuye la formación de coágulos previniendo la aparición de trombosis, embolias e infartos.
-Mejora la actividad y elasticidad del endotelio vascular.
-Mejora el retorno venoso previniendo la aparición de varices.
-Fortalece las articulaciones (huesos, cartílagos, tendones, etc.) y mejora la función del músculo esquelético.
-Previene la aparición de osteoporosis y el deterioro muscular propio de los años.
-Facilita los movimientos y el desarrollo de actividades diarias habituales.
-Mejora la respuesta inmunológica del organismo.
-Incrementa la secreción de hormonas.
-Aumenta el consumo de grasas durante el tiempo que se hace ejercicio.
-Reduce el colesterol total y el LDL. Aumenta el HDL.
-Mejora la tolerancia a la glucosa favoreciendo el tratamiento de la diabetes.
-Facilita la digestión, favorece el tránsito intestinal evitando el estreñimiento.
-Aumenta la sensación de bienestar y reduce el estrés mental.
-Aumenta y fortalece la autoestima y la autoconfianza.
-Mejora la percepción de la propia imagen.
-Reduce la agresividad y la depresión.
-Reduce la sensación de fatiga y aumenta la capacidad de trabajo.
-Mejora la calidad del sueño y reduce el insomnio.
-Alivia estados de ánimo adversos y estrés.
-Previene y reduce los síntomas de ansiedad generalizada y depresión.
Cuando empieces te parecerá imposible conseguir los pequeños objetivos que te vas marcando, pero no te preocupes porque lo lograrás. Gracias al entrenamiento realizado regularmente nuestro cuerpo se va modificando para adaptarse a esas situaciones y prevenir o retrasar ciertas enfermedades y mejorar la capacidad de realizar el ejercicio. Estas adaptaciones suponen un cambio respecto a quienes viven de manera sedentaria (por ejemplo el presentar una menor frecuencia cardíaca).
Se recomienda ser más cuidadoso si se sigue algún tratamiento farmacológico o se padecen enfermedades como arritmias incontroladas, hipertensión sistólica, angina de pecho inestable, tromboflebitis aguda, etc. Cualquier persona que desee hacer ejercicio debería consultar a su médico cuál es el más indicado para él en función de sus características y capacidades.
Cuidado con las lesiones musculoesqueléticas que son más frecuentes en quienes hacen deporte. También es fundamental que quienes tengan alguna patología previa (hipertensión, cardiopatías, diabetes, etc.), mujeres mayores de 50 años y hombres mayores de 40 realicen un examen médico previo.

 

NIVELES SALUDABLES PARA EL ORGANISMO

Siempre que decidimos “cuidarnos” pensamos en nuestro peso y nos subimos a la báscula temiendo lo que nos vamos a encontrar, pues seguro que “toca hacer dieta”. Pero el peso no es el único parámetro indicativo de nuestro estado de salud. Hay otros que inciden directamente en él, aunque los datos dependerán del método utilizado y, en general, indicamos valores aproximados. Podemos destacar:
-Masa corporal
El índice de masa corporal se obtiene dividiendo nuestro peso medido en kilogramos por el cuadrado de nuestra altura en metros. Los médicos coinciden en que a partir de 25 ya se considera que sufrimos sobrepeso, por lo que, si rozas esa cifra, debes revisar tu alimentación y hacer más ejercicio.
-Glucemia
Este índice establece el valor de glucosa en el torrente sanguíneo (unos 70 mg/dl). Si la cifra se eleva por encima de los 125 se entra en hiperglucemia, el indicador más habitual de la diabetes, que se produce por una deficiencia de insulina. Como el estrés puede provocar un aumento de glucosa es conveniente revisarlo en épocas de tensión.
-Ácido úrico
Se mantiene equilibrado entre 3.5 y 7.2 mg/dl. Por encima de este margen hablaríamos de gota, una enfermedad casi exclusivamente masculina (95%), aunque en las mujeres puede presentarse durante la menopausia. Su aparición se vincula principalmente con la dieta, especialmente con el consumo de alcohol. Además de eliminarlo, hay que limitar carnes rojas, mariscos y vísceras.
-Presión arterial
Las cifras de la presión arterial más equilibrada son 12/8. El primer número es la tensión sistólica y el segundo, la diastólica. Por encima de los valores de referencia, se produciría hipertensión (que dañaría el corazón, el riñón y el cerebro). Para prevenirla se recomienda beber mucha agua, hacer ejercicio, cocinar con aceite de oliva y tomar fruta y verdura.
-Grasa abdominal
La relación ideal cadera-cintura es 0.8. Para determinarla, hay que medir la cadera en su punto más ancho y la cintura, y dividir la primera por la segunda. Si la cifra es superior, se recomiendan 30 minutos de ejercicio diario para reducirla.
-Tiroides
Los valores normales de la hormona estimulante de la tiroides oscilan entre 0.4 y 4; por encima de esas cifras podría aparecer hipertiroidismo; por debajo hipotiroidismo. Deben ser tratados farmacológicamente por el médico.
-Creatinina
Sirve para determinar la función renal. Los valores ideales oscilan entre 0.6 y 1.2 mg/dl. Se recomienda beber abundante agua, comer fruta y alimentos bajos en grasa.
-Transaminasas
Son enzimas cuyo valor sirve para diagnosticar el infarto agudo de miocardio y el estudio de enfermedades hepáticas o musculares. Para mantenerlas en niveles óptimos se recomienda no consumir grasas ni alcohol.
-Colesterol HDL
El nivel óptimo del colesterol bueno es de 60 mg/dl. Mantenerse en estos parámetros reduciría el riesgo de sufrir enfermedades del cerebro y el corazón. Sigue una dieta sana consumiendo cinco raciones de fruta y verdura al día y aceite de oliva.
-Colesterol LDL
El estado óptimo estaría en torno a los 200. Un nivel elevado aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Se recomienda evitar el exceso de grasas animales, como embutidos y quesos grasos para mantenerlo en valores adecuados.
-Potasio
Un índice ideal de potasio es esencial para la buena función cardiaca. Abunda en los plátanos, las uvas, las naranjas, las ciruelas, las pasas o el melón y los vegetales de hojas verdes. Inclúyelos en tu dieta porque resultan muy sanos.
-Hierro
Con niveles de entre 60 y 170 estás en buena forma. Si son más bajos, se considera que puedes presentar anemia, que puede producir cansancio, dolores de cabeza, mareos y falta de concentración. Deberías reforzar tu dieta con carne y legumbres, y tomar suplementos de hierro pautados por el médico.
Son muchos los datos que deben ser valorados por el médico. Si él considera que es necesario, solicitará un análisis de sangre y orina completo para determinar los parámetros de su interés. No intentes descifrar tú lo que pone porque solo un profesional puede valorarlos. Una modificación pequeña no tiene que significar necesariamente una patología, por lo que debes esperar a que él estudie los resultados y te dé un diagnóstico concreto.

¿NECESITO SUPLEMENTOS?

El interés de la población por el cuidado de su salud ha llevado a los investigadores a profundizar en el conocimiento de la composición de los alimentos y de sus efectos beneficiosos o perjudiciales sobre el organismo. Esta preocupación por mejorar nuestra alimentación ha permitido desarrollar los denominados alimentos funcionales, que añaden a sus funciones nutritivas tradicionales ciertas propiedades que resultan beneficiosas para la salud. Pero… ¿son realmente necesarios? La respuesta más sencilla es que, si se siguiese una dieta adecuada, serían absolutamente prescindibles, pero como es deficiente, pueden resultar interesantes.
A lo anterior se une el haberse constatado la importancia de mantener a punto nuestro sistema inmunitario, imprescindible para evitar infecciones y sentirnos bien. La mejor manera de conseguirlo es llevar una vida sana, hacer ejercicio y seguir una dieta equilibrada. Aquí se plantea el problema de que el actual estilo de vida deja poco tiempo para “hacer la comida”, relegando absolutamente este proceso cuando tenemos otras ocupaciones por delante, lo que favorece la entrada de este tipo de alimentos “rápidos” y con efectos indeseables.
No debemos olvidar que muchos alimentos de uso común presentan interesantes propiedades nutricionales que podemos aprovechar si los introducimos en nuestra dieta habitual. Como ejemplo, señalamos:
-pescado, con ácidos grasos esenciales omega 3 y 6
-vino, rico en antioxidantes que desactivan los radicales libres
-tomates, con licopeno
-leche, aporta calcio fundamental para nuestro esqueleto
-aceite de oliva, con vitamina E y grasas saludables
-cerveza, en la que abundan las vitaminas del grupo B
-frutas, fuente de vitaminas y fibra
-frutos secos, con altas concentraciones de minerales
-verduras de hoja ancha, aportan luteína que mejora la visión.
Pensemos que si la dieta es equilibrada y variada no es necesario su aporte suplementario, aunque resultan adecuados en casos concretos en los que está contraindicado o resulta contraproducente consumir ciertos alimentos naturales: diarreas por uso de antibióticos, flatulencia, malas digestiones, estreñimiento, etc.
Los medios de comunicación utilizan expresiones difíciles de comprender como alimentos genéticamente modificados, bífidus activo, fitoesteroles o prebióticos y se refieren a ellos como “complementos alimentarios que mejoran nuestra salud”. Estos novedosos alimentos “funcionales” deben seguir también normas sanitarias estrictas e incluir la información que el consumidor precisa para reconocer lo que está comprando. La legislación aplicable existe desde hace años, pero debe adaptarse e incluir la composición exacta de dichos alimentos. Los consumidores debemos conocer los beneficios reales de dichas sustancias, pues nuestra salud lo agradecerá.
Muchos son los compuestos que se podrían adicionar a los alimentos de consumo habitual y es importante conocerlos para saber si nos conviene tomarlos o no. De entre los más habituales podemos destacar:
- Prebióticos, mejoran la actividad de las bacterias intestinales así como la absorción de calcio a ese nivel y tienen efectos inmunológicos. No se han descrito efectos adversos de gravedad por su consumo, aunque tampoco está clara la cantidad que debe ser ingerida diariamente.
- Probióticos, microorganismos vivos que se adaptan al colon mejorando la actividad de la flora intestinal y el sistema inmunológico. Suelen añadirse a alimentos lácteos porque facilitan su ingestión. No hay estudios concretos sobre la cantidad que se puede consumir dentro de límites seguros.
-Fitoesteroles, presentes en muchos productos (yogures, galletas, etc.). Se relaciona con el bloqueo de la absorción de colesterol a nivel intestinal, por lo que se utilizan tanto para perder peso como para evitar elevadas tasas de este compuesto en la sangre. La cantidad ingerida debe ser controlada, pues su exceso reduce la absorción de sustancias fundamentales para el buen funcionamiento del organismo (como ciertas vitaminas liposolubles o minerales). No deben administrarse a mujeres embarazadas o durante la lactancia ni a menores de 5 años.
-Tonalín, presente fundamentalmente en leches enriquecidas. Se le relaciona con la estimulación del metabolismo lipídico (reduciría la grasa corporal) y favorecer el adelgazamiento. En exceso puede provocar problemas a nivel hepático y pancreático, estando relacionado también con un aumento de la tensión arterial.
Es recomendable leer las etiquetas de los alimentos envasados que compramos para saber lo que comemos. En caso de duda, consulta al médico, farmacéutico o especialista en dietética la conveniencia o no de consumir estos productos, pues pueden interferir en tratamientos médicos preestablecidos debido a su interacción con ciertos medicamentos. Mucho cuidado con la automedicación y no utilices estos suplementos de manera innecesaria y sin asesoramiento de los especialistas, pues aunque puedan resultar eficaces, no sirven para todo ni pueden sustituir los tratamientos médicos prescritos.

FUCUS SACIANTE

Los fucus son algas de talo marrón-verdoso con frondes laminados y una falsa nerviación central donde se sitúan los aerocistos (flotadores globulares que la sostienen verticalmente en el agua) y en cuyos ápices se disponen los órganos reproductores. Abunda en las aguas frías de los mares del norte, donde vive fijada a las rocas por un pedículo que tiene en la base.
La denominación fuco o fucus engloba los talos desecados de varias especies de algas pardas, principalmente Fucus vesiculosus y Fucus serratus. Son muy frecuentes en las zonas intermareales del océano atlántico (en Galicia, por ejemplo), recolectándose en primavera y verano con marea baja. Una vez recogidas se dejan secar al sol hasta el momento de ser procesadas.
En fitoterapia es interesante el talo, donde se concentran los numerosos componentes químicos activos farmacológicamente, entre los que destacan:
-Polialcoholes: manitol y sorbitol.
-Polisacáridos: fucoidina, laminarían y, sobre todo, algina y alginatos que constituyen el mucílago.
-Fenoles: floroglucinol y sus oligómeros.
-Fosfolípidos polares y sus glicolípidos.
-Yodo
-Vitaminas
-Oligoelementos
Aunque no existen demasiados estudios científicos contrastados, se les atribuyen muchas propiedades farmacológicas relacionadas con los principios activos:
-el ácido algínico o algina se encuentra en forma de sales (alginatos) constituyendo hasta el 40% del peso del alga. Forman geles viscosos que reducen la acidez y protegen de forma mecánica la mucosa gástrica, reduciendo el reflujo esofágico y beneficiando a los enfermos de acidez y trastornos digestivos en general.
-el yodo a dosis fisiológicas estimula el tiroides. Este efecto resulta interesante tanto para el control de sobrepeso como en patologías tiroideas. La concentración debe ser pautada y controlada.
-la fucoidina incrementa la síntesis de colágeno mejorando la elasticidad de la piel. Su combinación con vitaminas y oligoelementos potencia la actividad antioxidante.
En España se autoriza su uso en estados de fatiga y astenia y como coadyuvante en dietas de control de peso por su contenido en mucílagos que reducen el apetito y tienen un ligero efecto laxante.
En fitoterapia se emplean los fucos en estado seco. Deben estar bien controlados pues concentran metaloides y metales pesados, lo que los convierte en buenos indicadores de la contaminación, pero con potencial tóxico para el ser humano. Suelen tomarse en forma de cápsulas aunque también hay infusiones, jarabe y extracto fluido. Puede ingerirse o aplicarse externamente en forma de emplastos.
Los estudios clínicos demuestran que no presenta toxicidad aguda, aunque es imprescindible determinar su contenido en yodo. Se han descrito casos de hipertiroidismo con pérdida de peso, fatiga, excesiva sudoración, etc. que suelen remitir al dejar el tratamiento. También puede verse reducida la absorción de hierro provocando una disminución de los niveles de hemoglobina y de la concentración de hierro plasmático.
Debe evitarse la administración a pacientes con hipertiroidismo, embarazo y lactancia. Tampoco es adecuada en pacientes con tratamiento para reducir glucosa y colesterol pues su efecto puede verse potenciado, debiendo reajustar la dosis farmacológica.
Tiene aplicaciones amplias:
-a nivel sistémico: déficit tiroideo, fatiga, astenia, estreñimiento, reflujo esofágico (sólo o combinado con fármacos), hernia de hiato, acidez gástrica (tomado tras las comidas), etc.
-a nivel del tratamiento de la obesidad: laxante mecánico, saciante al combinarlo con agua, etc.
-a nivel dental: odontología, fabricación de moldes, etc.
-a nivel industrial: gelificante alimentario, etc.
-a nivel cosmético: geles y cremas para masajes, productos higiénicos como jabones, pastas dentífricas, etc.
El fuco sería adecuado para personas que se alimentan inadecuadamente y consumen muchos dulces pues, además de su efecto fibra, es activo sobre el tiroides y aporta vitaminas y minerales. Resulta eficaz como coadyuvante en tratamiento de sobrepeso y obesidad, aunque siempre combinado con una dieta adecuada y la práctica de ejercicio físico. A nivel tópico, es muy recomendable como suavizante y rehidratante de piel y mucosas.
Se recomienda, siempre bajo control del especialista, en los tratamientos de adelgazamiento por dos motivos: la elevada proporción de mucílagos que contiene induce a la saciedad (por lo que la cantidad de comida necesaria para satisfacernos es menor) y su riqueza en oligoelementos, vitaminas y sales minerales elementos nutritivos indispensables para los regímenes hipocalóricos (que suelen estar descompensados nutricionalmente). Además, las pequeñas dosis de yodo que contiene estimulan el tiroides beneficiosamente si se siguen las dosis pautadas.

POLIFENOLES

Son compuestos con capacidad antioxidante que han adquirido un mayor interés en estos últimos años. Se les atribuyen otras propiedades antiinflamatorios, antiagregantes, etc. Se conocen miles de polifenoles distintos, siendo los más frecuentes los flavonoides. Están presentes en muchos vegetales (manzana, uva, cerezas) y no podemos olvidarnos del vino tinto ni del té verde y se considera que reducen la aparición de enfermedades cardiovasculares y metabólicas