DEPORTE Y DOPAJE


¿Realmente necesitas consumir suplementos alimenticios para potenciar tu organismo?  Si tu alimentación es sana y equilibrada resulta innecesario complementarla con productos dopantes para conseguir tu objetivo. Además, su consumo sin control provoca efectos secundarios indeseables que pueden poner en riesgo incluso tu vida. Consulta a tu médico y no los compres nunca en establecimientos sin control sanitario.
Son muchos los compuestos utilizados para potenciar los efectos del ejercicio, conseguir más músculos, reducir el cansancio, etc. que no deben ser consumidos sin control. Destacaríamos: estimulantes (efedrina, metilfenidato), esteroides anabolizantes (nandrolona, estanozolol, metenolona, testosterona, mesterolona), medicamentos con efectos a nivel hormonal (EPO, anatrazol, hormona del crecimiento) y corticoides (betametasona, triamcinolona, dexametasona, metilprednisolona).
Sus efectos adversos son numerosos. Algunos son comunes a ambos sexos: accidentes cerebrovasculares, acné en cara y espalda, presión arterial elevada, enfermedades del corazón, calvicie, problemas de crecimiento, náuseas, problemas intestinales, problemas psicológicos, daño hepático, problemas urinarios, dolor articular o muerte súbita. Otros son específicos de cada sexo; en los hombres generan: dolor de cabeza, cáncer de mama, hipogonadismo, impotencia, atrofia testicular y reducción del número de espermatozoides. En las mujeres el consumo aumenta el vello facial y corporal, provoca la virilización de la voz, reduce el contorno del pecho, genera problemas menstruales y la hipertrofia del clítoris.
Además, comprarlos en lugares sin control sanitario, sin registro, sin condiciones adecuadas, etc. complica aún más la situación. A ello se une que su aplicación de manera no estéril puede causar dolor, infecciones y formación de abscesos.
Las recomendaciones de los especialistas para las personas que practican deporte sin dedicarse a ello profesionalmente son muy claras. La dieta debe ser equilibrada para conseguir un buen rendimiento, cubrir el gasto calórico debido al ejercicio y mantener el peso corporal ideal.
Las proteínas deben ser el 10-15% de la ingesta, siendo suficiente con una dieta “normal” que incluya huevos, pescado, carne y lácteos. No se deben consumir productos especiales, vitaminas o un exceso de proteínas para evitar la acumulación de toxinas en el organismo.
La ingesta de grasa sería del 30-35% de las calorías totales. Un exceso causa menos rendimiento físico, obesidad, alteraciones digestivas y cardiovasculares. Si es bajo, déficit de vitaminas liposolubles y ácidos grasos esenciales.
Los hidratos de carbono deberían constituir el 50-60%, siendo el 10% para los simples (azúcar) y el resto complejos (patatas, cereales). Una dieta con carbohidratos complejos optimiza la disponibilidad de glucógeno muscular para realizar el ejercicio de manera saludable.
Se aconseja beber antes, durante y después del ejercicio físico de larga duración. También resulta muy importante recuperar electrolitos como sodio y potasio comiendo plátanos, patatas, zumos de frutas (fuente de potasio) y queso, pan o galletas saladas (fuente de sodio).
La recomendación pasa por ajustar la ingesta al consumo de energía, por lo que el tipo de ejercicio realizado va a condicionar la cantidad de comida necesaria para mantener el ritmo. No consumas compuestos para mejorar tu capacidad sin el asesoramiento sanitario oportuno. Consulta cualquier duda con el médico y sigue sus consejos para lograr un estado de salud pleno.

BOTIQUÍN NATURAL EN TU CASA

 
Nos referimos a la expresión que han acuñado quienes utilizan estos productos para recuperarse de pequeñas perturbaciones de su organismo. Estreñimiento, diarrea, sequedad de la piel, etc. son el blanco perfecto para utilizar estos compuestos. No deberías sorprenderte porque ya lo tienes. No le llamamos así, pero todos en casa disfrutamos de elementos saludables que nos ayudan a vivir mejor y prevenir enfermedades. Solo tienes que acudir a tu cocina y analizar lo que hay; verás cómo lo comprendes rápidamente. La idea de un espacio concreto en el que se concentren productos sanitarios naturales también es posible. ¿Te lo habías planteado?
Si abres tu nevera encontrarás varios alimentos con actividades interesantes que pueden ayudarte a prevenir ciertas patologías o mejorar alguna que estés sufriendo. Seguro que te repites las bondades del zumo de naranja bebido inmediatamente después de ser exprimido. Aunque son muchos los que forman parte de este grupo, podemos citar:
-Cerezas, para dormir mejor por la presencia de melatonina.
-Limón, un buen depurativo.
-Brécol para mejorar el estreñimiento.
-Piña muy digestiva.
-Arándanos, antioxidantes naturales que eliminan radicales libres.
-Uvas, con resveratrol que te rejuvenece.
-Pavo, con triptófano, es un buen antidepresivo.
Y en la despensa, también puedes tener un buen “arsenal terapéutico”: plátanos (mejoran el insomnio), lentejas (estreñimiento), pipas de girasol (antidepresivas), miel (para los problemas de garganta), papaya (mejora la digestión), cacao (antidepresivo), almendras y nueces (para dormir mejor), etc.
Los seguidores de las terapias naturales consideran imprescindible tener en su casa una botiquín natural (similar al tradicional que contiene fármacos) en un lugar específico que puedan utilizar convenientemente. Podría estar formado por compuestos para los “primeros auxilios”:
-Equinácea, en infusión o extracto, actuaría como antibiótico natural.
-Propóleo, funcionaría como antibiótico natural.
-Aloe vera. Para tratar quemaduras y mejorar la hidratación de la piel tras tomar el sol.
-Semillas de lino o plantago ovata resultan útiles para mejorar el estreñimiento.
-Manzanilla, regaliz y anís estrellado para problemas del aparato digestivo (gases, irritación, malas digestiones, etc.)
-Manzanilla amarga para mejorar la conjuntivitis.
-Pasiflora, azahar y espino blanco como sedantes y mejoran el insomnio.
-Tomillo, por ser un buen desinfectante a nivel del aparato respiratorio.
-Llantén para mejorar la tos.
-Árnica en los hematomas y golpes.
-Cardo mariano, alcachofa y boldo para depurar el hígado y eliminar toxinas acumuladas.
Cualquiera de estos productos debe ser administrado bajo consejo del especialista, pues aunque son “naturales” tienen efectos sistémicos sobre el organismo que no pueden olvidarse y debes consultar si notas algún problema al consumirlos. Especial cuidado merecen los pacientes con problemas tiroideos, diabéticos, cardiópatas y polimedicados, así como con fármacos que presentan un estrecho margen terapéutico cuyos efectos adversos pueden implicar una mayor gravedad.
No los compres fuera de los cauces establecidos. Acude a una farmacia y pregunta al farmacéutico pues no sirven para todo, ni para todos, y deben utilizarse de manera adecuada. Mucho cuidado con el consumo conjunto de varios “naturales” o el mixto (con los tradicionales) porque pueden presentarse interacciones que deben ser valoradas por el médico. No le ocultes que los estás utilizando; debe saberlo. Consulta a tu médico tus necesidades y toma lo que te indique y permita incluir en tu botiquín.

ELIMINANDO LOS FALSOS MITOS DE LA MARGARINA


Existen muchos alimentos que debido a sus procesos de elaboración o las creencias populares han tenido mala fama durante algún tiempo. Este es el caso de la margarina, que a lo largo de algunas décadas ha sido un producto criticado. A continuación desmitificamos algunas de estas leyendas.


Falso Mito 1. La mantequilla es de origen natural mientras que la margarina es sintética


Muchos alimentos pasan por un proceso de transformación, pero ello no significa que sean sintéticos: tanto la mantequilla como las margarinas son alimentos elaborados. En el caso de la mantequilla, ésta se elabora a partir de la nata de la leche, y la margarina se elabora con aceites vegetales.

Falso Mito 2. Las margarinas tienen grasas trans


Hasta hace 20 años, para obtener la textura adecuada de las margarinas, los aceites con los que se elaboraban se sometían a la hidrogenación parcial. Como resultado, se obtenían margarinas con grasas trans. Pero hoy en día para la fabricación de las margarinas ya no se utiliza este proceso, minimizando de este modo el contenido de este tipo de grasas.
Falso mito 3. No necesitamos las grasas para vivir
Nuestro organismo necesita las grasas para llevar a cabo varias funciones, por lo que son necesarias para la vida, siempre de forma moderada y dentro de una alimentación variada equilibrada y moderada. Especialmente necesarios son los ácidos grasos esenciales (los Omega 3 y 6), que nuestro organismo no puede fabricar.

Falso mito 4. Es mejor cocinar con mantequilla que con margarina

Contra gustos no hay nada escrito, pero la margarina tiene menos grasas saturadas que la mantequilla. Por ello, si se cocina con margarina en vez de mantequilla se estarán tomando menos grasas saturadas, mejorando así la alimentación.
Falso Mito 5. La margarina perjudica el corazón

Las margarinas se elaboran a partir de aceites vegetales que provienen de semillas como las de girasol o linaza. En estos aceites predominan las grasas insaturadas sobre las saturadas, y disminuir el consumo de grasas saturadas tiene un impacto positivo en los niveles de colesterol. El colesterol, como es bien sabido, es un factor de riesgo de las enfermedades del corazón.

Falso mito 6. El aceite de oliva es mejor que la margarina

Tanto el aceite de oliva como la margarina son productos recomendables desde el punto de vista nutricional. El aceite de oliva es rico en grasas monoinsaturadas,  y la margarina aporta esencialmente grasas poliinsaturadas. Ambos tipos de grasas si se toman en sustitución de las saturadas tienen una incidencia positiva en la salud cardiovascular.
Falso mito 7. La margarina se creó para engordar a los pavos

La margarina se creó en Francia, durante la segunda mitad del siglo XIX. Napoleón III convocó un concurso para crear un sustituto de la mantequilla que fuera asequible para toda la población. Fue Hippolyte Mège-Mouriès quien elaboró la primera margarina. Años más tarde Jurgens-Van de Bergh, cofundador de la empresa Unilever, compró la patente.

Falso mito 8. La mantequilla y la margarina aportan las mismas calorías

Depende de la proporción de materia grasa que contenga cada una. Las mantequillas están compuestas por un 80% de materia grasa, aunque también se encuentran mantequillas light.  Si bien es cierto que la margarina tiene entre un 80% y un 90% de materia grasa, las que encontramos en el mercado actualmente son mayoritariamente margarinas ¾ (60-62% de materia grasa), margarinas ligeras (39-41% de materia grasa), o materias grasas para untar (con un % de materia grasa diferente al de los rangos anteriores). Por ello, la mayor parte de las margarinas y productos similares que encontramos en el mercado aportan menos calorías que la mantequilla.
Falso mito 9. La mantequilla y la margarina aportan las mismas grasas saturadas
Al comparar una porción de cada una (20g), la margarina aporta, de media, entre 4 y 7 gramos de grasas saturadas, mientras que la mantequilla aporta, de media, 13 gramos de grasas saturadas.

Falso mito 10. La margarina no es sana
La margarina es una grasa recomendable, junto al aceite de oliva y los aceites de otras semillas. La mayor parte de las margarinas presentes actualmente en el mercado aportan ácidos grasos esenciales (omega 3 y/o omega 6), que deben ingerirse a través de la alimentación porque nuestro cuerpo no los produce.

Diana Roig, responsable de nutrición de Instituto Flora

MEDICAMENTOS Y ALCOHOL...UNA COMBINACIÓN PELIGROSA


 


En general no consideramos al alcohol como una droga peligrosa y no se le da importancia a su relación con la administración de medicamentos, la conducción de vehículos y las capacidades del conductor que se ven afectadas con ello. Esta actitud preocupa a los profesionales sanitarios que intentan demostrarnos la necesidad de conducir con todas nuestras capacidades al cien por cien y sin gota de alcohol en el organismo, estés o no sometido a algún tratamiento farmacológico.
Beber alcohol, aunque sea en baja proporción, causa una depresión del sistema nervioso, lo que provoca una reducción de los reflejos y la atención del conductor. Las campañas organizadas por el gobierno hacen hincapié en el control de alcoholemia como mecanismo para reducir los accidentes de tráfico. Y los conductores se sorprenden cuando realizan la prueba y, aunque dicen: “sólo he bebido una cerveza”, el resultado es positivo, superan la tasa de alcohol permitida.
Olvídate de todos esos “trucos” inútiles para “engañar” al aparato. Comer chicle de menta, tomar aceite antes de beber alcohol, comer pan con mantequilla, beber agua, etc. no impiden que el aparato detecte la cantidad de alcohol ingerida y, lo que es peor, la realidad es que has bebido y no estás en condiciones para conducir. Tú también lo sabes aunque el alcohol te haga sentir “que estás perfectamente y puedes hacerlo”.
A ello se une que los efectos de algunos medicamentos como los sedantes se prolongan durante muchas horas y se potencian peligrosamente con el consumo de alcohol. Se ha comprobado que la combinación de ambas sustancias genera una sensación muy relajante, que no es la más indicada para realizar actividades que requieren una atención completa como la conducción.
Los más perjudiciales y que son ampliamente utilizados (incluso sin receta médica) son: ansiolíticos, antidepresivos, antihistamínicos, hipnóticos, analgésicos opiáceos, colirios y pomadas oftálmicas. La utilización de los dos primeros ha aumentado en estos últimos años y las estadísticas señalan que uno de cada tres adultos está o ha estado tomándolos en los últimos seis meses.
Los principales efectos secundarios causados por estos fármacos son: sedación (que causa somnolencia y disminución del estado de alerta), alteraciones oculares que reducen la precisión al conducir (visión borrosa, trastornos de la acomodación, ojo seco, etc.), alteraciones auditivas (zumbidos, sensaciones extrañas, etc.), vértigos y temblores. Cualquiera de ellos afecta directamente a tu capacidad de concentración e impide una circulación segura para ti y los demás. No te arriesgues a conducir en esas condiciones, no merece la pena.
Comprueba si el medicamento que estás tomando tiene alguna consecuencia sobre tu capacidad para conducir o manejar máquinas peligrosas. Está indicado en el prospecto que acompaña al propio medicamento y en su embalaje externo en el que aparece un símbolo específico. Léelo.
Además, si consumes alcohol habitualmente e inicias un tratamiento farmacológico, debes consultar al médico o farmacéutico sobre la posible interacción entre ambos y evitar el consumo de alcohol si existe este problema. La reacción del organismo es más significativa los primeros días de tratamiento y se va reduciendo a medida que el tiempo pasa y el cuerpo se “adapta”. Un ejemplo claro son los antidepresivos y está demostrado que no se debería conducir al inicio del tratamiento, si hay que modificar la dosis ni en el momento en que se suspende.
El consumo de alcohol disminuye la capacidad de conducción ya que afecta a nuestra atención al volante, velocidad de reacción y reflejos, además de que potencia el efecto de algunos medicamentos de uso habitual. Es necesario comprobar si el medicamento que estás tomando puede tener consecuencias sobre tu capacidad de conducción. Consulta a tu médico y/o farmacéutico.

 

 

PELIGROSA AUTOMEDICACIÓN


Siempre aparece alguna persona que en cualquier entorno (familiar, laboral, etc.) se dedica a “recetar” lo más conveniente: si toses, codeína; si te duele la cabeza, aspirina; si tienes tensión alta, no tomes sal; para la retención de líquido, un diurético; etc. Lo hacen de buena fe, pero no es aconsejable seguir sus recomendaciones “médicas”, pues realmente carecen de conocimientos sanitarios.
La Organización Mundial de la Salud indica que si uno padece una enfermedad banal, puede resolverla fácilmente sin necesidad de acudir al médico (saturando las consultas). Se refiere a quienes están aquejados, por ejemplo, de un dolor de cabeza crónico ya estudiado por el especialista y que han comprobado que tomando paracetamol pautado y desde el inicio del proceso, lo mitiga y evita que aumente y se prolongue en el tiempo.
Los medicamentos bien utilizados mejoran nuestra calidad de vida, reducen contagios, evitan bajas laborales, conservan la salud, etc. El problema, sin embargo, radica en el abuso y en su inadecuada utilización (por ejemplo, tomar antibióticos innecesariamente para tratar un catarro), que provocan efectos negativos sobre el paciente y la sociedad general.
En España se abusa mucho de la toma de fármacos, llegando a existir en todos los hogares un botiquín familiar al que acudimos cuando creemos necesitarlo. A ello se une la venta de muchos medicamentos sin receta que, si no se siguen las pautas adecuadas, resultan nocivos para el paciente. El farmacéutico nos indicará la manera adecuada de consumirlos; debemos seguir sus consejos y leer el prospecto preparado por el laboratorio para eliminar dudas.
Los efectos negativos de la automedicación son muy numerosos y presentan una gran variabilidad personal. Por su gravedad, cabe destacar:
-      reacciones alérgicas al consumirlos por vez primera. Incluyen desde una incómoda urticaria hasta problemas de asfixia por cierre de la glotis
-      efectos secundarios de los propios fármacos, predecibles pero que precisan tratamiento inmediato
-      interacciones con otras sustancias (otros fármacos, alimentos, bebidas, etc.) que potencian o inhiben su mecanismo de acción, resultando totalmente ineficaces para tratar la patología
-      incompatibilidades con compuestos incluso de los considerados “naturales”, de venta libre en herboristerías
-      dosificación inadecuada para eliminar la sintomatología a tratar. El ejemplo más claro es la toma de antibióticos, cuyo horario debe ser respetado para que la efectividad sea máxima
-      conservación del principio activo fuera del ámbito recomendable (algunos deben estar en la nevera; otros no pueden someterse a la acción de la luz, etc.)
Para evitar la automedicación y sus perniciosos efectos hay varias posibilidades:
-      mejorar la educación sanitaria, asignatura pendiente en nuestra sociedad. Si desde pequeños aprendemos lo que son los medicamentos y su utilidad, crearemos individuos conscientes y responsables
-      facilitar el acceso al médico e incrementar el tiempo que pasamos con él. Las consultas están saturadas, pero los profesionales sanitarios reconocen la necesidad de mejorar y aumentar la atención personalizada
-      favorecer las relaciones entre profesionales sanitarios para evitar problemas como un mal entendido “intrusismo”. La colaboración entre médico y farmacéutico mejorará la atención sanitaria del enfermo ayudándole a cumplir los tratamientos pautados y a comprender la necesidad de su aplicación
Racionalizar el consumo de medicamentos y reducir los elevados e intolerables costes para la sanidad pública serían conclusiones de la erradicación de la automedicación. El medio ambiente también lo agradecería, pues los laboratorios comercializan envases que no se adaptan a la duración del tratamiento y el exceso ha de ser eliminado de manera ecológica (puntos SIGRE de las farmacias).

PLANTAS QUE CUIDAN TU SISTEMA DIGESTIVO


Los malos hábitos alimenticios, el abuso de sustancias tóxicas, los problemas emocionales, el estrés, el consumo de medicamentos, etc., pueden provocar síntomas incómodos en el sistema digestivo que deben ser consultados al médico. Una buena digestión es la base de la felicidad… Si no lo crees pregunta a quien padece las “malas digestiones”.
El mal humor suele asociarse a los que sufren del estómago. Ya desde pequeños lo padecemos. Los niños lloran cuando tienen gases que les producen cólicos, les duele la barriga con la diarrea o el estreñimiento o les cuesta hacer la digestión. Lo mismo ocurre a los adultos que, como no lloran, ponen mala cara y no disfrutan.
La consulta médica es imprescindible para recibir un diagnóstico adecuado y tratar el problema según las pautas establecidas por el médico. El tratamiento que indica debe ser realizado y renunciar a los malos hábitos. Tabaco, alcohol, fritos, etc. deben ser erradicados y el estrés controlado con fármacos o métodos de relajación específicos.
Algunos compuestos “naturales” pueden aliviar ciertos síntomas gastrointestinales como dolor de estómago, hinchazón abdominal, gases, cólicos, náuseas, ardor, etc. y se considera que mejoran las digestiones pesadas y el dolor de estómago, reducen la sensación de plenitud y disminuyen la flatulencia. Consulta a tu médico para evitar efectos indeseables.
Aunque son numerosas, nos gustaría destacar:
-Alcaravea, similar al comino, es digestiva y reduce la hinchazón abdominal y los cólicos.
-Angélica archangélica, favorece la digestión y la dispepsia. Resulta muy útil en casos de indigestión.
-Anís verde, perfecto para eliminar gases es un aliado estupendo para mejorar los cólicos infantiles y reducir el dolor abdominal.
-Cardo mariano, con silimarina, un compuesto ideal para mejorar el funcionamiento del hígado y de la vesícula biliar.
-Comino, es un carminativo que favorece la expulsión de gases y el tránsito intestinal. Además, presenta cuminaldehído, un antimicrobiano muy eficaz ante diferentes microorganismos.
-Hinojo, en semillas o infusión ayuda a aliviar los gases y los cólicos intestinales. Se aconseja para tratar el dolor de estómago y la diarrea siendo una de las plantas más suaves de las que pertenecen al grupo de las digestivas.
-Iberis amara, útil para la dispepsia, el colon irritable y otros problemas del tracto digestivo.
-Jengibre, antiinflamatorio y antiséptico muy útil para las infecciones gastrointestinales. También se ha mostrado competente para reducir las náuseas y los vómitos.
-Malvavisco, reduce la inflamación del tracto digestivo mejorando la acidez e irritación a ese nivel.
-Manzanilla, en infusión se utiliza habitualmente incluso en niños. Mejora los espasmos gastrointestinales y los síntomas gástricos asociados a problemas nerviosos. Facilita la expulsión de gases y se usa para provocar el vómito cuando es necesario.
-Melissa officinalis, muy útil para tratar problemas estomacales asociados al estrés porque tiene propiedades relajantes.
-Menta piperita, muy versátil para aliviar problemas estomacales. La infusión mejora la indigestión, la flatulencia, las náuseas, los vómitos, etc. También se utiliza para tratar el colon irritable y tiene efecto analgésico.
-Milenrama, rica en flavonoides que mejoran la digestión y el tránsito intestinal. Sus propiedades diuréticas facilitan la expulsión de toxinas e impurezas.
-Regaliz, laxante ligero y calmante digestivo muy útil para mejorar los síntomas de indigestión, acidez y gastritis.
-Senna alexandrina, rica en antraquinonas con efecto laxante que mejoran el estreñimiento ocasional.
-Tomillo, alivia los cólicos, la diarrea, los vómitos y los gases. Como resulta estimulante, es mejor que no la consumas por la noche.
-Ulmaria, un antiácido natural que alivia los síntomas asociados a ella. También se ha comprobado su eficacia en problemas como el reflujo, la gastritis y las úlceras pépticas.
-Ulmus rubra, forma una capa protectora a nivel digestivo que alivia los síntomas de acidez, reflujo y gastritis.
Su uso está muy extendido, pero no son inocuas y deben ser consumidas bajo control de los especialistas sanitarios. Existe la posibilidad de combinarlas según el criterio del experto para “atacar” los problemas digestivos desde varios frentes. Consulta a tu médico.

 

PILATES TAMBIÉN ES COSA DE HOMBRES


¿Pero Pilates no es sólo para mujeres? Es cierto que son más las mujeres que lo practican, pero…también los hombres pueden hacerlo. Me gustaría animaros a probarlo y comprobar sus beneficios cuando se ejecuta bien y lo imparten los profesionales adecuados. El método Pilates implica una educación corporal completa en la que se trabaja el organismo en conjunto, se realiza en un ambiente relajado y bajo la supervisión de un experto que te va indicando las posiciones más adecuadas para ti y se preocupa de que no realices movimientos inadecuados que podrían causarte dolor.
Fue ideado por el alemán Joseph Pilates a principios del siglo XX. Para desarrollarlo se basó en sus conocimientos de diversas especialidades (gimnasia, traumatología y yoga) combinando dinamismo y fuerza muscular con control, relajación y respiración. Se usa la mente para controlar el cuerpo buscando el equilibrio entre ambos, siendo los principios fundamentales la precisión, la respiración, la concentración, el control y la fluidez.
Se realizan movimientos muy controlados, conscientes y coordinados con la respiración. Es fundamental controlar la parte inferior del tronco que funciona como una faja que rodea la zona lumbar y abdominal permitiendo que el cuerpo se mueva de manera equilibrada evitando posturas perjudiciales. Todos los movimientos se inician y se sostienen desde ahí.
La respiración es fundamental y mejora la capacidad pulmonar y la circulación sanguínea. Se usa la respiración intercostal; al inspirar, las costillas se separan; al espirar se cierran y se hunde el ombligo hasta tocar la colchoneta coincidiendo con la fase de mayor esfuerzo. Debe ser lenta y continua buscando un óptimo intercambio gaseoso que favorece la oxigenación tisular.
Se consigue el desarrollo de los músculos internos para mantener el equilibrio corporal y dar estabilidad y firmeza a la columna vertebral, por lo que se usa como terapia de rehabilitación y para prevenir y curar el dolor de espalda. Es un trabajo integral de la mente y el cuerpo para lograr un control preciso de éste de forma saludable y eficiente, es decir, conseguir un equilibrio muscular reforzando los músculos débiles y alargando los músculos acortados. Así, por ejemplo, en los ejercicios se alternan estiramientos y contracciones musculares que generan el equilibrio al combinarse con la respiración profunda y la postura adecuada a cada movimiento.
El programa es muy seguro e incluye ejercicios lentos y controlados, con movimientos pausados y suaves. Los beneficios son numerosos: mejora de la postura y alineación corporal, mayor flexibilidad muscular y articular, aumento de la conciencia corporal y disminución del estrés y del malestar provocado por el estilo de vida sedentario.
Se practica en pequeños grupos o de manera individual en el suelo sobre una colchoneta y se pueden usar aparatos: pelota, aro, banda elástica, etc. También se usan máquinas que permiten un trabajo específico: reformer (una especie de cama que se desliza sobre una plataforma con raíles similar a una máquina de remo), trapecio (una cama con poleas en la parte superior que permiten colgarse en diferentes posiciones), una combinación de reformer y trapecio, la silla (incorpora unos pedales cuya intensidad se puede adaptar) y el barril (un semicilindro que se usa para estirar la espalda).
Consulta a tu médico. Busca un centro adecuado en el que puedas trabajar con buenos profesionales porque es fundamental que el experto sea titulado y esté pendiente de tus posibilidades reales (han surgido varias asociaciones de ámbito internacional para proteger la correcta transmisión del método Pilates original). No todos podemos hacer los mismos ejercicios ni con la misma intensidad, por lo que se hace imprescindible el consejo de un buen asesor que evite complicaciones innecesarias y permita alcanzar todos los beneficios de esta técnica. Como ves resulta perfecto también para los hombres. Olvídate de prejuicios y apúntate al Centro Pilates.