UNA CAUSA SOLIDARIA




Una persona implicada con este tema me ha enviado el enlace que transcribo directamente. Creo  que merece la pena por la importancia social del proyecto. Os animo a votar si lo consideráis oportuno. 

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ESTRABISMO INFANTIL



La actuación conjunta y coordinada de las estructuras visuales consigue una adecuada visión binocular y una correcta percepción de la profundidad, de manera que el cerebro forme una única imagen tridimensional. Cuando no concurren estas condiciones, al enfocar un objeto se genera una imagen distorsionada a nivel cerebral y la desalineación de un ojo respecto del otro, apreciable externamente.

Cuando las alteraciones de motilidad y movilidad provocan una desviación constante en uno o en ambos ojos y en todas las posiciones de la mirada, los oftalmólogos utilizan el término estrabismo, comprensivo de distintas situaciones.

La frecuencia de aparición en la población infantil es de un 4%, siendo variadas las causas: enfermedades oculares o sistémicas, traumatismos, diferentes síndromes, problemas congénitos y malformaciones, defectos en la refracción, etc. Deseo indicar que es normal que en los primeros meses de vida se aprecien uno o ambos ojos desalineados, debido a que la maduración de la visión todavía no se ha completado. Si con el paso del tiempo no mejora, el pediatra indicará la necesidad de acudir a un especialista para realizar los preceptivos exámenes.

Los síntomas apreciables por los padres serían los siguientes: ojos que parecen bizcos y no se alinean en la misma dirección, movimientos oculares sin coordinación, visión doble (diplopia) referida por el niño y pérdida de profundidad por falta o baja visión en uno de los ojos (observable cuando le tapamos uno de ellos con nuestra mano y hacemos que siga un objeto con el otro). El especialista realizará una batería de pruebas para valorar la situación, lo que incluye la realización de una anamnesis (antecedentes del niño y sus familiares, tipo de parto, momento en que se observó la desviación por primera vez, etc.), el examen externo de los ojos a través de unos prismas de colores, el estudio de la agudeza visual, análisis de la retina e incluso un examen neurológico. Como paso previo aconsejo acudir a la óptica, pues el óptico titulado es un profesional de la salud perfectamente capacitado para analizar la situación e indicar la visita al oftalmólogo.



Lo más conveniente sería detectarlo a edad temprana para evitar problemas en el futuro (como el denominado “ojo vago”) y porque el tratamiento será más efectivo en los primeros años de vida (siempre antes de los 7 años y con preferencia antes de los 4). Éste dependerá de la situación detectada, orientándose a evitar la ambliopía, enderezar los ojos, restaurar la visión binocular y mejorar la percepción de profundidad. Se puede comenzar por adaptar una gafa (si se presenta algún defecto refractivo como una hipermetropía) para lograr una buena agudeza visual y tapar con un parche el ojo sano para que el otro desarrolle una visión normal. Otra opción es el uso de un parche que ocluya el ojo sano sin adaptar innecesariamente la gafa. También se puede recurrir a la realización de ejercicios oculares orientados a fortalecer y facilitar el movimiento de los músculos encargados de la visión (entrenamiento visual). En un momento posterior se acude a la cirugía aplicada al ojo desviado, al que funciona bien o a ambos. En esta operación se intenta fortalecer y/o debilitar los músculos implicados seccionando una pequeña fracción; suele ser necesario repetir la intervención, no presentando problemas secundarios salvo los asociados a cualquier otra cirugía que implique una anestesia.


Acude a tu óptica y consulta tus dudas. Son profesionales especializados en la detección de las patologías oculares y pueden indicarte los pasos a seguir. Confía en su experiencia y sigue sus pautas. ¡No te arrepentirás!


EL ABC DE LA CURACIÓN


Nuestro presente paradigma de salud oferta infinidad de posibilidades de tratamiento casi para cualquier afección, desde los más conservadores hasta los más invasivos y siempre con la opción de la cirugía como aparente comodín de resolución final. ¿Cuántos pacientes nos preguntan si su problema se puede operar?
Quiero compartir el siguiente caso clínico por muchos y variados motivos. Intentaré desde un lenguaje asequible enviar diversos mensajes sobre la esencia del arte de la sanación y sus pilares fundamentales y debatir algunas ideas que incumben tanto a los profesionales de la salud como a los pacientes.

El señor Mieli al iniciar sus vacaciones sufre un dolor lacerante que otras sensaciones habían señalado previamente. Además del dolor físico que trató de disimular, su mayor problema era su autoexigencia, que sumada a las dificultades y contratiempos que acarrea el hecho de vivir, había desembocado en estos acontecimientos que generan sus primeras reflexiones que sólo reconoce en la soledad del dolor. “Todo lo que he hecho en mi vida, me ha llevado a ese momento”.

Sus vacaciones estaban comenzando, y como ya había oído y percibido a menor escala en otras ocasiones, cuando bajas la guardia, cuando te relajas, enfermas (los niveles de cortisol alto en dosis adecuadas nos protegen hasta el momento en que se presenta una hipocortisolemia, que provoca los efectos contrarios). Pero sabía que no era la única explicación.
El curso clínico evolucionaba sin cesar, de libro, con una semiología ordenada por tipo de dolor, intensidad, localización, etc. Su historia es especialmente curiosa porque su trabajo se relaciona con este tema.
De vuelta a casa, en la 1ª sesión con su terapeuta, se confirma su sospecha. Presenta una entidad clínica muy clara. Las hernias discales, los compromisos foramidales, la afectación neural, etc. se plantean como presuntos culpables y se planifica un tratamiento para empezar a reducir la inflamación, disminuir el dolor, mejorar la movilidad, etc. Todavía no eran conscientes de la magnitud del caso.
La sucesión de sesiones de tratamiento manual resultaron desastrosas, lo que enciende el debate profesional sobre si en estas fases y ante estas manifestaciones clínicas tan severas es correcto ¿tocar o no tocar?, ¿cómo es tocar lo justo? El Sr. Mieli sólo empeoraba.
La desesperación se palpaba en el paciente a las 6 semanas, la cabeza toma decisiones casi siempre equivocadas ante la urgencia y necesidad, habitualmente basadas en expectativas de estar ante algo grave.
Sus terapeutas no eran capaces de proponer un plan eficaz, por lo que nadie conseguía tranquilizar al cingular córtex anterior (córtex pre-frontal) encargado de dar calma, motivación y empezar a activar las vías descendente endorfínicas que ayudan a modular el dolor. El cuadro clínico se extiende a momentos y ámbitos que anteriormente no percibía, la sensibilización central toma el mando.
Toma su primera decisión, quería conocer realmente la situación. Decidió hacer una RMN con la siguiente conclusión “Rectificación de la lordosis. Leve discortrosis en C5-6 y C6-7. Protusiones en C5-6 y C6-7 con mielopatía compresiva y a valorar afectación de raíces C6 y C7 bilateral”
La magnitud de lo que podía suponer una mielopatía le hacía pensar que existía la posibilidad de provocar una lesión vascular no reversible, con un sufrimiento de la raíz que podía obligar a cirugía casi de urgencia para no perder las funciones sensitivas y motoras del territorio afectado. Estas conversaciones provocaron una sensibilización ante la situación que sólo podía agravar el presente.
Aunque seguía sin tener un plan de abordaje terapéutico, conocía ya al enemigo y esto le ayudaba. Ya sabía lo que no se podía hacer, buen primer paso para todo.
Pasaron unos días durante los que debía pensar. El cuadro no avanzaba, pero las decisiones tampoco. Esos días parieron axiomas que tenía que respetar, que eran parte de su esencia y carecer de ellos lo alejaría de la línea de curación. Tenía claro que su salud debía priorizar cualquier decisión, que su familia no podía sufrir con él, que mantener su puesto laboral era necesario.
Su segunda gran decisión fue precisamente ésta: aceptación del problema y la decisión de comprometerse al 100% en su curación. Estas palabras conforman uno de los pilares de la Terapia Breve en Psicología Clínica, la Terapia de Aceptación y Compromiso.
Pasados los 3 primeros meses decidió consultar con varios neurólogos la conveniencia de contemplar otras alternativas, conocer un poco más sobre la posibilidad del tratamiento quirúrgico, concretar a qué se estaba exponiendo a medio y largo plazo y así relativizar toda valoración subjetiva.
Lo que el neurólogo le comunica provoca que el mundo se caiga sobre su espalda. Las noches se cubren de insomnio buscando soluciones y culpables, mientras las lágrimas derramadas en la soledad delatan un ego que no le dejaba mostrarlas. Todo sin compartir nada, sin solicitar ayuda, porque Miele nunca aprendió a pedirla.
Después de buenas conversaciones con grandes amigos, mejores compañeros y hasta un puñado de maestros, una pequeña luz permitió ver la línea de la curación y empezó a dibujarse. Concibieron un plan. Ese fue el primer instante en que Mieli empezó a ver un camino.

Su plan de tratamiento debía devolverle a sus inicios, a su esencia perdida entre tantas confusiones y temores:
-Una alimentación exquisitamente dirigida a obtener los micronutrientes necesarios para una buena resolución inflamatoria, el incremento suplementario de omega 3, vitamina C, metionina, azufre, cinc, magnesio, etc., que asegurarían una correcta reparación tisular, camiones de enzimas en carencia y vitales para tener un buen détox celular y otros objetivos bioquímicos fueron incluidos desde el inicio de la intervención.
-Conseguir una calidad y cantidad de sueño fue impuesto de modo dictatorial. Era imperioso permitir que el cuerpo haga lo que tiene que hacer y, os diré una cosa, para descansar bien de noche el secreto es empezar mejor el día.
-Un aspecto fundamental fue comprometerse a la regla del símbolo de la Mercedes-Benz: 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de ocio.
-Otro gran pilar de este plan de abordaje multidisciplinar es la Terapia Manual y Terapia más Activa desde el prisma de la Reeducación Funcional. Durante los 3 meses posteriores a los 3 iniciales, las sesiones de terapia manual y reeducación funcional se alternaban en un ratio de 2 a 4, 7 días a la semana.

Trazado el plan inicial con el objetivo al final, Mieli comprendió que cuanto más largo y ambicioso es ese objetivo, más mini-objetivos deben existir en el recorrido. Sólo así pasamos de un nivel a otro con una fuerza que mejora la inercia y entusiasmo inicial con cada logro obtenido, efecto similar a la propia conducción saltatoria que realizan nuestros impulsos nerviosos y gracias a la mielina (su actual enemiga), entre otras cosas.
Pueden surgir involuciones derivadas de olvidar los factores de riesgo (no descansar, trabajar más de lo comprometido, tratamientos no adaptados, etc.), mesetas propias de un tiempo biológico necesario para conseguir las adaptaciones requeridas en los tejidos y otras tantas dudas que nos deben hacer volver a los planteamientos iniciales que han permitido iniciar exitosamente la mejoría y que debemos recordarnos. El camino era complicado, pero la determinación resultó decisiva. La constancia generaba ese punto firme desde donde poder dar el siguiente paso hacia adelante.
Quedaban decisiones por tomar, existían ciertas estructuras internas de la personalidad ahora innecesarias. Es más, en juicios subjetivos con su almohada, el Sr. Mieli tuvo que reconocerse que había líneas de su personalidad que ya no valían, que pertenecían al pasado y que debían actualizarse; de lo contrario se convertirían en Factores de Riesgo para inminentes recidivas.
Esos cambios, todavía en curso, los podemos concluir en pocas frases:
-          Debíamos cambiar palabras como “sufrimiento” por lo que uno quiere, por esforzarse en lo que merece la pena.
-          Ante la dificultad de entonar el “No puedo”, simplemente cambiar el principio de la frase por “ahora mismo me es complicado, luego…”.
-          Reconocer que la rigidez mental solo puede llevar a la ruptura corporal.
-          Entender el concepto de escasez como fuente de viejos y eternos problemas de autoestima.
-          Aprender a pedir ayuda, porque cuando la vida nos pone en el lado del que la presta y no la pide, es un poco más fácil. El problema es saber a quién le podemos pedir algo, y por experiencia os diré que no suele ser bueno pensar que debemos de pedírsela a quienes se la hemos prestado con anterioridad; sinceramente, no están o no deben estar en obligación. La mejor ayuda nace del desinterés más noble y, normalmente, se suele ofrecer sin solicitarla, pero este Don está al alcance de muy pocos.

Una pregunta que se plantea: ¿cuánta gente, pacientes, etc. conocéis que estén en la fase de compromiso? Pocos verdad; por ello se nos llenan las consultas; por ello algunos se curan y otros no. Es importante recordar que:
“Debemos orientar a nuestros pacientes hacia la línea de la curación; eso normalmente se materializa al generar un plan de tratamiento coherente con su contexto”
“Asegurarse la aceptación con el motivo de su consulta en las primeras citas y que pasen a una fase de compromiso para resolverlo en las posteriores intervenciones”“Derivar cuando sea necesario, aunque sólo sea para obtener una lectura desde otros puntos de vista”“Comprender que nuestro cuerpo tiene sus mecanismos de curación que debemos hacer todo lo posible para que hagan lo que tienen que hacer… Este último punto es el que yo considero como el ABC de la curación”.No es fácil resumir un cuadro clínico como el del Sr. Mieli ni traducirlo a un lenguaje divulgativo, que es lo que hoy pretendo. Es totalmente cierto. Para más información sobre cualquier aspecto se puede consultar en los profesionales de maSSalud, profesores de EMRA y compañeros de metameraconcept. Ellos son los protagonistas, los verdaderos responsables de que el Sr. Mieli, hoy día, tenga la oportunidad de tener otra oportunidad.

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Camilo Prieto Rivas BSc sport; PhT; MsC; D.O.
Director centro maSSalud
Co-director y profesor titular escuela EMRA Formación
Lic. en CCs AF y Deporte Col. 11.966
Fisioterapeuta Col. 3210
Osteópata

maSSalud
Educación Física - Fisioterapia - Osteopatía - Podología – PNI - Coaching Terapéutico
www.massalud.eu    
Tel.: +34 881 933 956 

INVASIÓN PLÁSTICA


Vivimos un momento de cambio. Afortunadamente. Puede parecer incómodo, innecesario, inútil o insuficiente, pero constituye un primer paso importante. El plástico ha ido invadiendo nuestras vidas y ha llegado el momento de eliminarlo. Es posible. Simplemente debemos modificar ciertos hábitos insalubres que provocan una absurda contaminación que nos afecta a todos.
Los datos que manejan los expertos indican que en España se consumen cuatro millones de toneladas anuales de plástico presente en envases, pajitas, etc. de elementos que sólo se pueden usar una vez y que tardará en descomponerse muchos años. Se calcula que en la superficie tardaría cientos de años y en el fondo del mar (donde hay poca luz y oxígeno) podría permanecer miles de años. En el medio marino, se cree que ocho millones de toneladas llegan a él y que se fragmenta en partículas diminutas que acabarán entrando en la cadena trófica a través del zooplacton y los animales marinos que se alimentan del mismo.
Las imágenes son demoledoras. El término “mar de plástico” se utilizaba hasta hace pocos años para denominar las gigantescas plantaciones existentes en determinadas zonas de nuestro país que aparecen cubiertas por interminables capas de plástico protector de los cultivos locales. Pero creo que debería aplicarse a lo que está ocurriendo en nuestras costas en las que la especie más abundante actualmente es el plástico en sus innumerables variedades.
No podemos olvidarnos de que a nuestras playas llegan todo tipo de restos. Maderas, metales, cristales, etc., pero lo más abundante es el plástico según han confirmado las autoridades especializadas en esta materia y las diferentes organizaciones ecologistas que trabajan sin descanso para minimizar los efectos de la contaminación ambiental.
Los expertos señalan que la mayor parte de estos residuos tienen un origen desconocido (que no significa que en él no intervenga la mano del hombre), en segundo lugar se encuentran los procedentes de las actividades turísticas, en tercer lugar los relacionados con el trasporte marítimo y, por último, los causados por las instalaciones sanitarias y las actividades pesqueras.
Esta situación explica imágenes como las que hemos visto últimamente en las que aparecen ballenas muertas con la barriga llena de residuos plásticos, tortugas asfixiadas por las bolsas o gaviotas con los picos bloqueados por los tapones de las botellas que quedan dispersos en los arenales. Además, la composición de los plásticos (derivados del petróleo que tardan mucho en degradarse y colorantes elaborados con metales tóxicos) incrementa la peligrosidad de estos residuos para los habitantes de los océanos y para nosotros como consumidores de los organismos que viven en ese medio.
El consumo de bolsas de plástico de usar y tirar se ha ido regulando durante estos últimos años debido al impacto ambiental que su utilización provoca. En el mes de julio han empezado a ser cobradas de manera obligatoria en los establecimientos comerciales aplicándose un importe de entre 5 y 15 céntimos. Se supone que esta estrategia ayudará a reducir el número de bolsas que los consumidores requeriremos, pues al tener que abonarlas, nos implicaremos en mayor medida en su reutilización. Los datos iniciales parece que reflejan una reducción de su presencia en las zonas acuáticas, pero es mejor que esperemos a conocer las estadísticas oficiales para saber si esta medida ha tenido la repercusión deseada.
Existen más opciones que podemos señalar. Es importante aprender a reciclar, evitar los alimentos excesivamente envasados, utilizar plásticos totalmente biodegradables, reutilizar las bolsas que adquirimos, evitar dispersar residuos plásticos en el mar, utilizar envases de papel, etc.

 

OJO CON TUS GAFAS DE SOL




A pesar de los intentos que desde los colegios profesionales se realizan cada año relativos a la protección ocular, olvidamos sus recomendaciones pensando que cualquier gafa de sol es buena para nuestros ojos y que lo importante es “estar a la moda”. Por supuesto, nos equivocamos. Los estudios demuestran que la exposición a una alta radiación solar (aunque sea breve) o a una baja (durante mucho tiempo) causa alteraciones en los tejidos y afecciones oculares que llegan a ser graves en todas las estructuras del ojo, entre las que podemos destacar que:
- A nivel del cristalino, se generarían cataratas y presbicia precoz.
- En la retina, lesiones que causan degeneración macular asociada a la edad, retinopatía visual, etc.
- En la córnea se puede producir una quemadura del epitelio muy dolorosa, que suele curar sin dejar secuelas.
- A nivel conjuntival, las quemaduras superficiales o ciertas enfermedades como el pterigium se relacionan con el exceso de radiación.
Podemos prevenir el daño ocular siguiendo las pautas de los especialistas (ópticos-optometristas, fundamentalmente) que conocen tanto la fisiología del ojo como las peculiaridades de los cristales y monturas adecuados para cada ojo y/o problema visual. No debes pensar únicamente en la estética, sino también en tus necesidades concretas.
Una directiva europea que los fabricantes deben respetar regula completamente las características que debe cumplir una gafa de sol sanitariamente adecuada. Te recomendamos que acudas a un centro especializado, mires la etiqueta antes de elegirla y optes por la que incluya:
- el cumplimiento con la normativa europea (CE).
- el nombre del fabricante.
- el índice del filtro solar. La normativa señala que oscila de 0 a 4 en función de la intensidad de absorción de luz, siendo independiente del color de la lente. El más indicado en la playa es el 3; para una luminosidad media llegaría con el 1; y, en función de sus propiedades, serán válidas o no para conducir de noche.
- el factor de protección ultravioleta.
Antes de decidirte piensa en sus propiedades ópticas, en que se adapte a la forma de tu cara y a la actividad que desarrollas, etc. y no únicamente en lo que te gusta, te queda mejor o está de moda. Tampoco creas que sólo la tienes que usar en verano; es imprescindible que te acostumbres a ella y te sientas cómodo para poder ponértela siempre que “la necesites”.
Decidir el color del cristal resulta muy importante. Debemos centrarnos en nuestras necesidades vitales, pues sus propiedades ópticas lo hacen más o menos adecuado a cada situación:
- el verde para realizar deportes náuticos o de invierno como el esquí.
- el marrón para los deportes al aire libre y para quienes padecen cataratas o se han sometido a cirugía ocular (por ejemplo, de miopía).
- el amarillo para deportes como el tenis, situaciones en las que varía la luz durante la conducción y para personas con problemas a nivel de la retina.
- el gris para la conducción en condiciones normales de luminosidad, en ambientes con iluminación irregular y para quienes padecen fotofobia.
- el negro tiene poco contraste y reduce la seguridad en la conducción.
Las propiedades ópticas de la lente pueden ser mejoradas haciéndolas: polarizadas para evitar deslumbramientos, pues se eliminan los reflejos horizontales; espejadas para evitar la fotofobia o fotocromáticas para modificar la claridad en función de la intensidad luminosa. Plantéalo al especialista porque seguro que hay alguna opción interesante para ti.
Te recomendamos acudir a tu óptica donde el óptico-optometrista te ayudará a elegirla adecuadamente. A nivel de salud visual debes evitar comprarla en tiendas no especializadas, cadenas comerciales o por Internet, pues el uso de lentes de baja calidad provoca mareos, dolor de cabeza, daños oculares, dilatación de la pupila, diplopia, etc. Ante cualquier problema consulta a un especialista y cambia de gafas….Tus ojos te lo agradecerán. Y no las uses sólo en verano,

¿PUEDO TOMAR ESTE MEDICAMENTO?



Cuando nos recetan un fármaco lo primero que debemos hacer es leer el prospecto que hay en su interior y no alarmarnos por lo que pone. Cualquier duda puede ser consultada al farmacéutico o al médico. Los datos se han recogido de la población general y no implica que vaya a sucedernos lo que allí se describe, pero… es mejor prevenir.

La alergia medicamentosa se refiere a una reacción inesperada producida tras la administración de un principio activo para tratar una patología concreta. Es debida a la respuesta inmunológica contra la propia molécula por parte del paciente. No suele producirse con la primera dosis, siendo necesaria una sensibilización previa para generar la respuesta inmune.

La frecuencia de aparición de estas alergias ha aumentado al incrementarse el número de moléculas farmacológicas utilizadas, así como la generalización de su consumo, si bien no hay datos epidemiológicos concretos del número de personas afectadas.

La reacción puede ser inmediata (en pocos minutos tras la toma) o tardía (incluso dos o tres días después de la administración), pues en cada caso se activan diferentes tipos de linfocitos generando una respuesta distinta.

Los síntomas son variados:

-          En la inmediata se presentan problemas respiratorios, gastrointestinales (náuseas y vómitos), cutáneos (angioedema y urticaria) e incluso anafilaxia, urgencia sanitaria que debe ser tratada de inmediato, se presenta súbitamente y cursa con enrojecimiento, picor, angioedema, rinorrea, edema laríngeo, taquicardia, diarrea, dolor abdominal, vómitos, etc.

-          En la tardía, la variedad y gravedad sintomatológica aumenta. Lo más frecuente es la aparición de un exantema (enrojecimiento de la piel con picor y sarpullido), que con la repetición de la dosis reaparece en la misma zona y con mayor progreso (ampollas dolorosas). En casos más graves –y raros-, las ampollas aparecen en piel y mucosas que hacen peligrar la vida del paciente.

El diagnóstico se basa en la historia clínica detallada en la que se anotarán los momentos y condiciones en que aparecen las reacciones, análisis de sangre específico, pruebas cutáneas y pruebas de provocación (administrar dosis crecientes del principio activo sospechoso y controlar la respuesta del paciente).

El tratamiento consiste fundamentalmente en no utilizar el medicamento que produce alergia y sustituirlo por otro con la misma actividad. En ocasiones son los coadyuvantes los que inducen el problema, lo que complica la situación, que debe resolverse eliminándolos.

Los fármacos que suelen provocar alergias son -en orden decreciente de aparición- los antibióticos, fundamentalmente penicilina y derivados (amoxicilina); los analgésicos (metamizol, principio activo del Nolotil); anestésicos y anticonvulsivantes.

Debe quedar claro que no es lo mismo reacciones adversas a medicamentos que alergia a ellos. Las primeras están previstas y no suelen poner en peligro la vida del paciente (por ejemplo, problemas gastrointestinales con el ibuprofeno) pues desaparecen al dejar de tomarlo; las segundas son graves, menos frecuentes, impredecibles y dependen del sistema inmunitario de la persona.

La mejor forma de prevenir y evitar este problema es no automedicarse, seguir escrupulosamente las pautas marcadas y observar los signos propios producidos tras la ingesta, comunicándolos al especialista (médico o farmacéutico) que nos indicarán los pasos a seguir. Leer el prospecto que acompaña a los medicamentos donde se incluyen las observaciones realizadas por el laboratorio referidas a la epidemiología bajo el epígrafe: “efectos adversos”, puede ayudarnos.

ACRILAMIDA


Es un compuesto orgánico de bajo peso molecular y muy soluble en agua, que se forma a partir de asparagina (un aminoácido) y azúcares reductores, cuando se someten los alimentos a temperaturas superiores a 120 °C y con bajo nivel de humedad. Se forma principalmente en alimentos ricos en hidratos de carbono, horneados y fritos. Estudios con animales señalan que los efectos cancerígenos de la acrilamida son evidentes y parece que derivan de la formación de glicidamida. Su presencia en el humo del tabaco y en algunos alimentos se conoce desde 2002 y acaban de entrar en vigor una serie de medidas aprobadas por el Parlamento Europeo para que la industria alimentaria reduzca la acrilamida presente en sus productos.

Los alimentos con mayor proporción de acrilamida son los cereales de desayuno, las patatas fritas, otros tubérculos fritos (batata, zanahoria, remolacha…), snacks, café, café soluble, sucedáneos de café (a base de achicoria y/o cereales), galletas, galletas saladas, masa de hojaldre, comida precocinada (croquetas, empanadillas…), cereales infantiles, potitos infantiles, bollería, barritas de cereales, cucuruchos, barquillos, pan, pan tostado, panecillos, biscotes, frutos secos tostados, frutas secas (como ciruelas pasas, orejones o uvas pasas), chuches, etc. Los alimentos elaborados a base de maíz y arroz (aptos para celíacos), tienen menor contenido en acrilamida que los semejantes elaborados a partir de trigo, avena, cebada o centeno.

Es importante establecer medidas para reducir la presencia de acrilamida en los productos alimenticios, seleccionando variedades de materias primas que contengan menos precursores, o sometiéndolas a tratamientos tecnológicos. Las medidas propuestas por el panel de expertos de la EFSA van en la línea de seleccionar ingredientes con menor cantidad de almidón y de asparagina, mejorar los procesos de almacenamiento y de cocinado.

La Dieta Coherente (https://www.dietacoherente.com/consejos_coherentes) propone diez consejos para reducir la ingesta de acrilamida:

1.-Respeta los tiempos y temperatura indicados por el fabricante para la fritura u horneado de las patatas, croquetas o empanadillas. No dejes que se oscurezcan mucho, cocínalos en su punto (No pasar de los 160-180º en el horno y los 160-175º en la freidora o sartén).

2.-Utiliza aceite de oliva para cocinar, incluso para la freidora, pues tiene un punto de ebullición más alto que el de girasol y permite freír a una temperatura inferior. Además aguanta más frituras y genera menos residuos. Retira los pequeños fragmentos, trocitos o migajas de los alimentos que se vayan desprendiendo durante la fritura.

3.-Evita la ingesta de alimentos muy tostados o crujientes. Por ejemplo, rasca la superficie de las tostadas o de los sandwiches, si quedan muy “quemados” o demasiado tostados.

4.-Al hornear ten cuidado de que no “se queme” el bizcocho, la pizza o las patatas. Si es posible, dale la vuelta al alimento cada 10 minutos o al menos, a la mitad del tiempo de cocción. Evita que se forme esa capa dura tostada o no la consumas y utiliza la mitad del azúcar que indica la receta.

5.-Introduce en el horno una taza con agua para que aporte algo de humedad durante el proceso de horneado. La acrilamida se forma más a mayor temperatura y con un bajo grado de humedad.

6.-Almacena las patatas en la despensa, expuestas a la menor luz y humedad posibles, para evitar que germinen. Nunca las guardes en la nevera.

7.-Compra variedades de patata destinadas al uso culinario que les vayas a dar. Si son para freír, asar u hornear tienen unas propiedades diferentes. Siempre mejor las patatas frescas que congeladas.

8.-Pon a remojo las patatas antes de cocinarlas. Si es en agua hirviendo basta con escaldarlas un par de minutos, si el agua está templada, basta con 20 minutos y si es en agua fría, una hora. De este modo se separa el almidón y el agua queda turbia. Enjuágalas antes de secarlas y cocinarlas.

9.-No llenes demasiado la freidora o la sartén, para evitar que el aceite se caliente demasiado y también lograrás que el alimento absorba menos aceite.

10.-Reduce el consumo de snacks salados y bollería industrial porque no forman parte del decálogo de la Dieta Coherente y contienen muchos azúcares ocultos y grasas trans.

Amil López Viéitez

Doctora en Farmacia y Nutricionista